La obra y la vida de Mirta Aguirre, de saldo numeroso y sustancial, fueron y siguen siendo altamente valiosas para el país. Como todo ser humano que se respete, defendió con honradez y pasión lo que honradamente estimó que debía defender. En uno de sus poemas elegíacos motivados por el adiós de la persona amada —“Lejos, tu mano corta el pan para otra boca./ Lejos, suenan tus pasos como yo sé que suenan”—, escribió: “Yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro./ Yo me acostumbro a estar sin ti. ¿Lo entiendes?”