Por Fernando Gómez Redondo. La novela histórica del siglo XIX se sumerge en la Edad Media en busca de tramas legendarias y de prestigiosas figuras de militares o de reyes que fueron capaces de triunfar contra sus enemigos a fuerza de tesón y de valentía; se pretendía poner, de nuevo, en pie los valores con que había funcionado la literatura caballeresca en los siglos medios; el amor y la aventura se entrelazan para tejer situaciones narrativas que someten a prueba el carácter de audaces héroes enfrentados a un destino aciago los ecos del romanticismo o de seres históricos que, por lo azaroso de su existencia, acaban adquiriendo un atractivo perfil literario. [...]