La constatación de que algún ente abstracto muy bien organizado está tratando de influir en la crisis catalana nos ha abierto los ojos ante un nuevo fenómeno del que hasta ahora no éramos conscientes en España, pese a que ya se ha manifestado en otros países occidentales. Las elecciones de Estados Unidos, el referéndum del Brexit, las elecciones presidenciales francesas o algún proceso de consulta a los holandeses han estado manipulados por una fuerza invisible que se mueve en la Red y que ahora ha sido aprovechada por el independentismo catalán para ganar adeptos a su causa.