La quinta derrota de Arbeloa en partido número 18 como entrenador del Real Madrid quizás no vaya a ser una más. La Liga ya era complicada antes de la derrota en Mallorca, y después de Son Moix parece casi imposible: «Está más difícil que antes de empezar el partido. Nos quedan ocho jornadas y, como les he dicho a los jugadores, esté como esté la puntuación, nuestro objetivo es ganar los ocho que quedan. Y para hacerlo tenemos que jugar mejor que hoy y rendir a un nivel mucho más alto», explicó el técnico del Madrid. Arbeloa reconoció el mal partido de su equipo, pero no se excusó ni en las bajas ni en el cansancio de los internacionales. Y como en las anteriores cuatro derrotas, asumió toda la culpa: «Lo complicado es que los jugadores sepan entender que hoy sin el 200% no íbamos a ganar. No haber hecho una segunda parte mucho mejor de lo que hemos es lo que más me duele de todo, pero esta derrota es mía, toda y absolutamente mía». De ese patrón no se va a salir Arbeloa. Pondrá la cara en cada traspiés de su Madrid , aunque no se haya merecido que se la partan. Así sucedió en Mallorca, donde algunos jugadores mostraron un apatía preocupante: «Lo que necesito de los jugadores es que estén pensando ya en el partido del martes. Cuando salgan del vestuario este partido se ha acabado ya para ellos. Yo soy el que toma las decisiones, el que hago la alineación, el que hago los cambios, el que elijo cómo tenemos que jugar y esta derrota es absolutamente del entrenador del Real Madrid. Y ahora necesito que mis jugadores crean en ganar el partido del martes. La Champions es una competición que para nosotros es importantísima». Una Champions en la que los blancos se miden al Bayern, el gran clásico continental. El equipo alemán, que tiene la Bundesliga más que sentenciada y a la que solo le falta por saber la fecha en la que matemáticamente será campeón, llegará al Bernabéu tas vencer al Friburgo (rival del Celta en los cuartos de la Europa League) con una remontada 'made in' Bayern. El equipo de Kompany perdía 2-0 y acabó llevándose la victoria con un gol en el 81 de Bischof, y dos más en el descuento. El 2-2 en el 92, también de Bischof, y otro de Karl en el 99. «Estoy seguro que no habrá ninguna secuela de esta derrota de cara al martes. Hay veces que no tienen su día y las cosas no salen, pero sé de lo que son capaces mis jugadores. Hay que cambiar el chip. El madridismo nos va a brindar otra noche de Champions, sin ellos todo es más difícil y con ellos es todo más fácil», aseguró Arbeloa.