Una montaña rusa
“No podemos elegir los partidos”, se lamentaba Oblak todavía sobre el verde de Butarque. El Atlético acababa de perpetrar 90 minutos horribles apenas 65 horas después de aplastar al Barça de Flick, que recibió la mayor goleada de su era… y que luego vio como un Rayo en descenso le sacaba los colores en una Liga ya imposible.