"Lo que pasa en el campo se queda en el campo... y en 17 cámaras"
Lo que pasa en el campo se queda en el campo”, dicta una ley de bronce que operó en el fútbol desde tiempo inmemorial. Un código mafiosillo que protege a los más hampones, pero que tenía la finalidad sana de que la opinión pública no conociera comportamientos innobles fuera del alcance del espectador. Pero eso era en otro tiempo. Hoy cada partido es vigilado por un montón de cámaras tras las que hay millones de ojos y es raro que algo escape.