El Estado Islámico está exultante ante la muerte de Jamenei, aunque haya sido bajo las bombas judías
El Estado Islámico (Daesh, Isis) está exultante de alegría por la muerte de Jamenei, el jefe de los ayatolás iraníes, aunque haya sido bajo las bombas de otros de sus enemigos ancestrales: los judíos. En definitiva, como dicen, se trata de un “conflicto entre incrédulos”. Consideran que lo realmente importante era la desaparición del jefe “rafidita”, de los judíos ya se ocuparán ellos. Lo importante es que, al final, se van a establecer dos bandos, el del mal (los otros) y el del bien (ellos).
“Los creyentes en todas partes de la tierra se regocijaron por la destrucción del guía y modelo de los incrédulos y de los imanes de la incredulidad con él: con los mismos aviones que protegieron sus espaldas en las batallas de Mosul, Alepo y otros países musulmanes contra los cuales la invasión cruzada y rafidita se unió en la guerra durante años, antes de que Dios trajera discordia entre sus corazones y tentara la enemistad entre ellos”, afirman.
“El fallecido era un imán infiel, tiránico. Era el jefe de una secta que devastó nuestra sangre como los judíos, o incluso peor. Dios Todopoderoso lo destruyó mediante su astucia y planificación a manos de quienes impusieron el poder sobre nuestros cuellos durante décadas”, agregan.
En el editorial de su semanario An Naba 537, aparecido esta tarde, dicen que la guerra que se libra hoy entre el eje iraní y el eje judío-estadounidense, “sus resultados y las pérdidas de las partes en ella caen dentro del contexto del año de lucha”.
“No hay espacio para glorificar a Jamenei y a personas como infieles inmorales que no son menos infieles y guerreros que Netanyahu y Trump”. “El musulmán se regocija por la calamidad de ambos bandos y reza a Dios para que aumente su guerra, destrucción. Y a aquellos que son adictos a hacer comparaciones entre los dos ejes infieles y nos dan a elegir entre dos fuegos, decimos: efectivamente, en el sector está la presencia de los rafiditas, y romper su poder es mejor para los musulmanes. En esta etapa, puede ser más de lo que se haría para cortar las raíces de los judíos malditos. La razón es muy clara, y es que la nación está protegida de la tentación de los judíos hasta el punto de agua”, subrayan.
Se refieren a que la decisión iraní de bombardear los Estados del Golfo allana el camino para completar los “pretextos para la normalización pública” con los judíos, no a nivel de gobernantes, sino más bien a nivel de segmentos del pueblo. La inclinación de algunos hacia el misil iraní será igualada por la inclinación de otros hacia el avión cruzado y judío, y la diferenciación aumentará hasta que nos convirtamos en dos bandos. Un campo de fe en el que no hay incredulidad, y un campo de incredulidad en el que no hay fe”.