Una psicóloga, sobre las dificultades de las personas rígidas a nivel emocional: "En su momento no les dejaron sentir"
"¿En qué momento hemos confundido frialdad con fortaleza?". Con esta pregunta arranca el vídeo de la psicóloga Paula Orell, que ha generado un intenso debate en redes sociales sobre la rigidez emocional. La profesional cuestiona una idea muy extendida, y no es otra que no mostrar emociones, no inmutarse o no expresar vulnerabilidad es sinónimo de superioridad. "¿En qué momento que una persona no sepa identificar sus emociones ni expresarlas es incluso algo guay?", plantea.
Orell pone el foco en esas personas que parecen imperturbables, a quienes "no les afectan las cosas". Sin embargo, lejos de interpretar esa actitud como una virtud, propone mirar más atrás en su historia vital. "Detrás de una persona que está rígida a nivel emocional hay alguien a quien no le dejaron sentir y a quien no le enseñaron a transitar sus emociones", explica. Para la psicóloga, la frialdad no es un rasgo innato, sino más bien algo que se ha aprendido, como si fuera una estrategia básicamente.
En muchos casos, continúa, se trata de adultos que fueron niños criados en entornos donde expresar emociones no estaba permitido. "Fue un niño o una niña donde no se permitía expresar lo que sentía, donde no había recursos para hablar de ello y donde mostrar vulnerabilidad era sinónimo de debilidad", señala.
"La fortaleza la encuentras cuando, con mucho cariño y mucha paciencia, empiezas a permitirte sentir"
La consecuencia de ese aprendizaje es la construcción de una coraza. "No tuvo la oportunidad de mirar en su interior y saber qué hacer con eso que pudiera encontrar ahí. Y no le quedó otra que forjar un escudo para poder protegerse", afirma. Ese escudo, útil en la infancia para adaptarse al entorno, puede convertirse en un obstáculo cuando las personas se hacen mayores, trayendo como consecuencia las dificultades de las relaciones sociales.
"Hoy es ese adulto que no se permite sentir ni tiene idea de cómo hacerlo", añade. Pero lejos de quedarse en el diagnóstico, Orell lanza un mensaje de esperanza. "Justo lo que necesita es aprender a vivir sintiendo". Reconectar con las emociones, sostiene, no es un signo de debilidad, sino un proceso de crecimiento que requiere acompañamiento, paciencia y recursos adecuados.
La psicóloga se dirige directamente a quienes se sienten identificados: "Ojalá te des la oportunidad de aprender a sentir sin tener que huir. Puede ser muy bonito lo que encuentres ahí". Finalmente, concluye con una frase bastante sintética acerca de esta complejidad del campo de la piscología. "No sentir no significa fortaleza, significa armadura. La fortaleza la encuentras cuando, con mucho cariño y mucha paciencia, empiezas a permitirte sentir", termina.