Contra los okupas se está recuperando el "truco del romero" olvidado desde hace siglos
Después de los casos de okupación que han copado titulares en los últimos años, cualquier remedio parece poco para quienes temen encontrarse su casa ocupada al volver. Especialmente en segundas viviendas o casas de veraneo que, durante el invierno, permanecen vacías y se convierten el blanco fácil para los okupas.
No todo el mundo puede permitirse una alarma conectada, cámaras de seguridad o vigilancia privada. Y en muchos edificios ni siquiera existen sistemas de control en las zonas comunes. Ante esa sensación de vulnerabilidad, resurgen remedios caseros utilizados desde hace siglos que, aunque no tengan aval científico, se prueban.
Uno de esos métodos tradicionales vuelve a circular especialmente en Francia y consiste en colocar romero en la entrada del hogar.
El miedo al “squat” y la búsqueda de soluciones
Los procesos de desalojo son largos y complejos. Y precisamente por eso, muchos propietarios prefieren prevenir que curar. Esa combinación de miedo e incertidumbre ha llevado a algunos propietarios a recuperar prácticas simbólicas de protección.
Según la revista especializada Maison & Travaux, cada vez más personas optan por colocar ramilletes de romero junto a la puerta o las ventanas como gesto disuasorio.
Una planta asociada a la protección
El romero, planta aromática típica del Mediterráneo, ha estado tradicionalmente vinculado a la purificación y a la protección del hogar. En distintas culturas se utilizaba en sahumerios o se colocaba en los umbrales para alejar energías negativas.
En redes sociales, algunos usuarios defienden que su olor intenso y su simbolismo actúan como una especie de barrera contra las malas intenciones. No hay evidencia científica que demuestre que el romero impida una okupación, pero sí puede reforzar la sensación de seguridad de quien lo coloca.
Lo simbólico frente a lo práctico
Los expertos en seguridad recuerdan que, aunque estos gestos puedan aportar tranquilidad, la prevención efectiva pasa por medidas materiales: simular presencia, reforzar cerraduras, instalar sistemas de alarma o informar a las autoridades en periodos prolongados de ausencia.
Aun así, en un contexto donde el miedo pesa más que las estadísticas, el romero vuelve a ocupar un lugar en muchas puertas. No sustituye a una alarma, pero para algunos propietarios representa algo igual de importante: la sensación de estar haciendo todo lo posible para proteger su hogar.