El peligroso truco viral para adelgazar que preocupa a los expertos y puede provocar asfixia por atragantamiento
En los últimos días han circulado en redes sociales vídeos que muestran a personas jóvenes en China introduciéndose un trozo de film transparente o una lámina plástica en la boca antes de acercarse comida, simular la masticación y, finalmente, escupirlo todo. El gesto se difunde como un método para sentirse lleno o evitar consumir calorías, con la idea de que el cerebro cree que el alimento ya se ha ingerido.
Engañar al cerebro sin comer
La teoría que acompaña a los vídeos sostiene que el simple hecho de poner el alimento en la boca o simular la masticación produciría saciedad, aunque el alimento no se trague. En ciencia de la alimentación existe investigación sobre la estimulación oral (sabor, textura, masticación) y su papel en señales tempranas relacionadas con apetito y recompensa. Por ejemplo, se ha estudiado la llamada alimentación simulada (sham feeding), en la que hay exposición oral sin ingestión real.
Pero eso no respalda la conclusión simplista de que el cerebro creerá que ya comió un alimento. Un trabajo sobre saciedad sensorial específica observó que la exposición oral puede reducir el deseo inmediato por un alimento, pero sin producir necesariamente un aumento de la saciedad o una reducción del hambre cuando no hay ingestión.
En otras palabras: la boca importa, pero no es el único factor. La saciedad y el hambre dependen también de señales gastrointestinales y metabólicas posteriores (aporte energético, nutrientes, respuesta hormonal), además de los aspectos psicológicos y del contexto alimentario.
Los peligrosos riesgos de esta práctica
Más allá de su dudosa eficacia, introducir plásticos en la cavidad oral conlleva riesgos físicos inmediatos, empezando por el atragantamiento o la obstrucción accidental de la vía aérea.
A ello se suma el riesgo de irritación o pequeñas lesiones por contacto y un elemento adicional señalado por especialistas cuando se difunden trucos de adelgazamiento extremos: la posible normalización de conductas compatibles con trastornos de la conducta alimentaria, al promover métodos de control del peso basados en la evitación, la culpa y la simulación de ingesta.