Se insta a los hogares españoles a seguir la "regla de la colada de 30 minutos" en febrero
Aún tenemos que esperar un poco más la llegada de la primavera. Por el momento, seguiremos teniendo días lluviosos y frío pese a algún respiro puntual que el tiempo quiera regalarnos. Así que secar la ropa seguirá siendo uno de los grandes retos del invierno en los hogares españoles. La humedad ambiental, las lluvias y las bajas temperaturas dificultan una tarea cotidiana que, en apariencia, es sencilla. En viviendas sin secadora, tender la ropa en el interior puede tener como resultado prendas que, pese a estar recién lavadas, desprenden un ligero olor a humedad.
En qué consiste la regla de los 30 minutos
Para evitar este problema, expertos en lavandería recomiendan seguir una pauta muy concreta durante los meses más fríos: la llamada "regla de los 30 minutos". La clave es simple. Una vez que finaliza el ciclo de lavado, la ropa no debería permanecer más de media hora dentro del tambor.
La razón tiene que ver con la proliferación de bacterias. Cuando las prendas húmedas permanecen demasiado tiempo en la lavadora, el ambiente cálido y mojado favorece su multiplicación, lo que genera mal olor e incluso puede propiciar la aparición de moho. Sacar la colada dentro de ese margen de tiempo reduce considerablemente este riesgo.
Adam Norris, gerente sénior de producto de lavandería en Hotpoint, explica que evitar la acumulación de humedad es una de las formas más eficaces de mantener la ropa fresca. "La cuenta atrás empieza en cuanto termina el ciclo", señala. Dejar las prendas mojadas en el tambor, aunque sea durante un periodo relativamente corto, puede afectar a su olor y frescura.
El bicarbonato, un aliado contra los malos olores
Además de retirar la ropa con rapidez, los especialistas recomiendan asegurarse de que esté completamente seca antes de doblarla o guardarla, especialmente cuando se tiende en interiores sin una buena corriente de aire.
Otro aliado para combatir los olores es el bicarbonato de sodio. Según los expertos de Snif, este producto no solo neutraliza los malos olores, sino que también ayuda a eliminar las bacterias responsables del problema, potenciando la eficacia del detergente. Actúa equilibrando el pH del agua y puede añadirse directamente al lavado habitual.
En casos de olor persistente, se aconseja dejar la ropa en remojo durante 30 minutos en una mezcla de agua caliente y bicarbonato antes de introducirla en la lavadora.
Así, sin necesidad de esperar a la llegada del buen tiempo ni de invertir en una secadora, una medida tan sencilla como actuar dentro de los primeros 30 minutos tras el lavado puede marcar la diferencia entre ropa fresca y prendas con un olor desagradable a humedad.