Marta Socorro, española en Australia: "Limpiando en la mina cobro 1.490 euros a la semana trabajando 14 días seguidos"
Cada vez son más los jóvenes españoles que contemplan hacer las maletas para buscar fuera lo que no encuentran dentro. El informe de "Perspectivas Laborales Intergeneracionales" elaborado en 2025 por Gi Group Holding constata que cerca del 20% de los jóvenes de entre 18 y 24 años está en proceso de emigrar por motivos laborales. La cifra confirma una tendencia creciente entre quienes comienzan su carrera profesional y perciben que el mercado nacional no responde a sus expectativas salariales ni a sus aspiraciones de desarrollo. Tal es el caso de la joven que hoy comparte su experiencia trabajando fuera de España.
Además, el estudio antes mencionado refleja que el 60,9% de los encuestados señala el salario como el principal motivo para salir del país, seguido de la búsqueda de una mejor calidad de vida con un 47,8% y de nuevas experiencias con un 38,3%. Por otro lado, un 28,8% apunta a las oportunidades de desarrollo profesional y un 28,7% a la estabilidad laboral como factores determinantes. En conjunto, respecto a la cifra antes mencionada, que ronda el 18,5%, y un 8,5 % asegura estar ya dando pasos concretos para hacerlo, es decir, cerca de la mitad podrían estar empezando los trámites para emprender esta nueva aventura. .
Los datos también apuntan a un fenómeno que va más allá de una decisión puntual. Más de la mitad de los encuestados considera que la salida de talento podría frenarse con salarios más competitivos, una mayor estabilidad laboral regenta el segundo puesto de los motivos y, el tercero, ocupado por una mejora de las condiciones. En este contexto, la percepción generalizada es que el mercado exterior ofrece horizontes más amplios y previsibles, especialmente para una generación que prioriza el progreso profesional y el equilibrio vital, lo que consolida la emigración como una alternativa real. Sin embargo, casos como el de hoy explican que no siempre es un camino de rosas el hecho de abandonar el país y, aunque compensa, cuenta con ciertos inconvenientes.
El testimonio de una española trabajando en Australia
Marta Socorro, como tantos otros jóvenes, decidió dejar Canarias para buscar oportunidades laborales en Australia. Sin embargo, cuando comenzó su aventura no imaginaba que acabaría trabajando en una mina en pleno desierto. Hoy comparte su experiencia a través de TikTok, donde relata sin filtros las luces y sombras de un empleo que le permite ganar cifras impensables en España. "Hablemos de la realidad de trabajar en una mina en Australia", arranca en uno de sus vídeos, consciente de que el salario es el principal reclamo pero no la única cara de la historia.
La joven explica que durante la semana trabajada puede cobrar 2.500 dólares australianos, unos 1.490 euros netos, limpiando en una mina, y que algunas empresas llegan a pagar hasta 3.000 dólares semanales. Sin embargo, matiza que no todos los contratos ofrecen la misma estabilidad. Los trabajadores llamados "casual" no tienen empleo asegurado y pueden encadenar meses con tres semanas trabajadas y otros con solo una, dependiendo de las necesidades de la empresa y de su propio rendimiento. Los empleados a tiempo completo sí cuentan con turnos fijos, aunque perciben un salario semanal menor. Además, los casual no cobran vacaciones, ni las semanas de descanso, ni las bajas por enfermedad.
Un mayor salario pero, ¿a qué precio?
Las condiciones laborales tampoco son sencillas. Lo habitual es trabajar durante 14 días seguidos con jornadas de once horas diarias y una semana de descanso posterior. Marta insiste en que no se trata solo de limpiar. "Es un trabajo duro, muy duro", subraya. Las temperaturas extremas, especialmente en verano, y la presencia constante de moscas obligan incluso a utilizar una red en la cabeza. A ello se suma el aislamiento, ya que las minas se encuentran en zonas remotas donde puede pasar días sin apenas hablar con nadie.
Pese a todo, Marta asegura que la experiencia merece la pena. Ha decidido asumirla como una oportunidad personal y profesional, manteniendo rutinas saludables como escuchar podcast, ir al gimnasio y cuidar la alimentación. "Las minas o te destruyen o te hacen más fuerte", concluye. En su caso, sostiene que la han hecho más resistente y segura de sí misma, hasta el punto de definirse como invencible ante las dificultades que supone trabajar en uno de los entornos más exigentes del mercado laboral australiano.