Palacio de la Magdalena: «Cara al Sol y saludo fascista»
Pese a la polémica por la intención del Gobierno de señalar como punto memorialístico un enclave tan significativo como el Palacio de la Magdalena, el proceso sigue su curso. La Dirección General de Promoción de la Memoria Democrática ha acordado la apertura de un periodo de información pública para la declaración del palacio como Lugar de Memoria Democrática, un trámite que se prolongará durante 20 días a contar desde el siguiente a la publicación que recogió el Boletín Oficial del Estado (BOE), acuerdo que culmina su plazo en unos días.
El Ejecutivo ha seguido adelante con la declaración a pesar de que el pasado 1 de diciembre el Parlamento de Cantabria mostró su oposición a este reconocimiento, con los votos a favor de PP y Vox. La iniciativa, que contó con el rechazo de PRC y PSOE, también defendía el derecho de la Cámara cántabra a derogar la ley autonómica de Memoria Histórica, como hizo en 2024 con los votos de los populares y de Vox, una derogación que fue suspendida por el Tribunal Constitucional al admitir a trámite el recurso de inconstitucionalidad que presentó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
«Desviar la atención»
La proposición no de ley fue planteada por el PP, que cree que, con iniciativas como esta, el Gobierno de España pretende «reescribir» y «manipular» la historia del país y también para intentar «desviar la atención de los temas que verdaderamente le preocupan a la sociedad» y de los «numerosísimos casos de corrupción que rodean» a Sánchez. Además, a su juicio, si se reconoce La Magdalena como Lugar de Memoria, se va a cometer «una injusticia con la Historia» y también «con muchas familias de víctimas de la violencia política en la etapa de la Segunda República, la Guerra Civil y la Dictadura».
El PP presentó esta iniciativa parlamentaria tras la resolución aprobada por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática para iniciar el procedimiento para declarar el conjunto de la península de La Magdalena como el primer Lugar de Memoria de Cantabria por haber albergado, en la zona de las Caballerizas, un campo de concentración franquista entre agosto de 1937 y noviembre de 1939.
El procedimiento de declaración comenzó el 28 de octubre de 2025, conforme a lo dispuesto en los artículos 49 y siguientes de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, y fue publicado en el BOE el 31 de octubre de ese mismo año. Asimismo, el 3 de noviembre de 2025 se abrió trámite de audiencia al Ayuntamiento de Santander, municipio en el que se ubica el inmueble y que ostenta su titularidad, y se solicitaron los informes correspondientes a las entidades reseñadas en el acuerdo de incoación, de conformidad a lo que recoge el artículo 79.1 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.
Examinar el expediente
En este contexto, y en ejercicio de las competencias atribuidas por el artículo 50.1 de la Ley de Memoria Democrática, la Dirección General ha acordado abrir un periodo de información pública para que las personas interesadas puedan examinar el expediente y formular las alegaciones que consideren oportunas.
El expediente completo puede consultarse en la web del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, mientras que las alegaciones podrán presentarse tanto en los registros previstos en el artículo 16.4 de la Ley 39/2015 como a través de la sede electrónica del propio Ministerio.
Según se detalla la resolución, este espacio se ubicó un campo de concentración franquista –de los 188 que hubo en todo el país–. «Aunque su capacidad máxima era de 600 prisioneros, llegó a albergar más de 1.600». Así lo recoge un documento conservado en el Archivo General Militar de Ávila, que detalla las rutinas diarias impuestas a los reclusos: realizar el saludo fascista al cruzarse con los mandos, cantar el Cara al Sol, asistir a misa y participar en actividades destinadas a fomentar el «espíritu español».
Además, según el BOE, fue «uno de los primeros campos de concentración establecidos por el franquismo y el más fotografiado, al servir de modelo para la creación de otros campos en toda España. Desde sus primeros días, el régimen lo utilizó como herramienta de propaganda».