"Si cometo un error, todo se pierde": el testimonio de un espía del Mossad en Irán
En la madrugada del 13 de junio, aviones de guerra israelíes fueron enviados para atacar Irán. Para que tuvieran éxito en su misión, fue clave el trabajo paralelo de misiles, cohetes y aviones no tripulados que lograron desactivar las defensas iraníes y también la labor, desconocida hasta ahora, de un grupo de espías israelíes infiltrados en el propio territorio iraní.
Uno de estos agentes del servicio secreto del Mossad ha contado ahora algunos de los detalles de esta operación a la televisión israelí Canal 12 bajo el más estricto anonimato. De él solo se sabe que es de nacionalidad iraní y en torno a 40 años de edad.
Este “quintacolumnista” en territorio enemigo, identificado en el programa con el alias de "Arash", contó que se sintió incómodo con el régimen iraní al empezar la escuela y que inmediatamente fue inculcado en el odio hacia Israel y Estados Unidos.
Una noche, cuando tenía 11 años, su hermana de 17 fue arrestada y golpeada por no llevar hiyab. Su padre pagó por su liberación, pero el incidente fue suficiente para que la familia abandonara Irán rumbo a un país occidental no identificado, según el relato recogido por el periódico The Times of Israel.
Pero Arash, según él, se quedó con un profundo deseo de actuar contra el régimen iraní y ayudar a sus amigos que aún vivían allí. A los 30 años, por curiosidad, buscó información sobre el Mossad en Google y encontró el sitio web de la agencia. Les envió un mensaje, sin saber qué pasaría, pero a los pocos días, un agente lo contactó.
En 2015, empezó a trabajar para el Mossad y recibió entrenamiento en el extranjero. Aunque el programa no entró en detalles, quedó claro que Arash visitó Israel y habla algo de hebreo.
Antes del asalto de junio, Arash fue enviado a Irán, donde lideró uno de los equipos que llevaron a cabo los ataques internos. Él y su equipo recibieron instrucciones de llevar un misil y un lanzador en coche a un lugar específico.
Arash describió cómo conducía por las calles de Teherán, se detenía en un semáforo en rojo y un coche de policía se detenía a su lado. “Si cometo un error, todo se pierde”, recordó, hablando del miedo que sintió en ese momento, pero el coche patrulla se alejó.
El equipo debía ensamblar el arma y esperar instrucciones. Arash afirmó estar en contacto directo con el Mossad en Israel en ese momento, pero no explicó cómo. El equipo desconocía cuál era su objetivo, pues solo les habían dado las coordenadas para apuntar el arma, según The Times of Israel.
Durante dos horas, el equipo esperó en la oscuridad una orden. “Tenía miedo, miedo de todo”, dijo.