Alcaraz - Djokovic, un desafío sin precedentes entre el número uno y el mejor de la historia
Anda Nadal por Melbourne entre compromisos publicitarios y el homenaje del Open de Australia. Hace cuatro años y un día de su hazaña en la final ante Medvedev y hace 17 de la memorable semifinal ante Verdasco que se fue por encima de las cinco horas de combate. A aquel partido se refirió Alcaraz después de lo suyo con Zverev: «La situación me recuerda bastante a lo que hizo Rafa en 2009, cuando tuvo ese increíble partido con Verdasco y todo el mundo dudaba de si podría jugar la final, y terminó ganando en cinco sets a Federer. No digo que vaya a hacer lo mismo, pero creo que en una final de ‘‘Grand Slam’’ no se puede decir que estás cansado. La adrenalina que se genera me va a llevar en volandas si logro hacer las cosas bien en estas próximas horas». Y ese hacer las cosas bien se ha traducido en dormir lo más posible, en masajes, en baños de contraste, en partidas de cartas y parchís con los suyos y en no acercarse al Melbourne Park en vísperas del partido decisivo.
«Estoy seguro de que Carlos se va a recuperar. Aunque haya sido una batalla larga, la otra semifinal tampoco fue corta y con un jugador que tiene una edad distinta, así que creo que Carlos tiene incluso más posibilidades de recuperarse mejor que Novak», apuntó Rafa antes de dejar clara su preferencia para la final: «Tengo una buena relación con Carlos, compartimos los Juegos Olímpicos, compartimos el equipo español... Si gana Novak, estaré contento por él porque es espectacular lo que está haciendo. No sería un drama para mí, pero si tengo que apoyar a alguien, siento que tengo que apoyar a Carlos», señaló el ganador de 22 "Grandes".
La final cuenta con un protagonista inesperado, aunque sea osado decirlo sobre un tipo que hoy puede ganar su 25 «Grand Slam» y superar a la legendaria Margaret Court. Hace un par de semanas pocos veían a Djokovic luchando por su undécimo título en Melbourne. Su «sueño de ganar otro ‘‘Grand Slam’’ y por eso estoy aquí» sonaba más a deseo que a convicción. El desarrollo del torneo le ha ayudado. Cumplió la primera semana con el objetivo de no malgastar energías, pero es que el desarrollo de la segunda no ha podido ser más atípico. No necesitó jugar en octavos por las molestias abdominales de Mensik. En cuartos, después de ceder los dos primeros sets ante Musetti, el italiano se rompió en el tercero y luego llegó el partidazo ante Sinner. «Me falta un poco de juego en las piernas para poder competir con Alcaraz y Sinner. Mi sensación ahora es que ya no me muevo como me movía antes. Quizá he perdido algunas décimas de segundo en lo que a velocidad, anticipación y toma decisiones en pista se refiere, pero es algo normal, biológico», comentaba el serbio antes del debut. Y a eso se sobrepuso en semifinales con toneladas de tenis, una fortaleza mental inabordable y un físico inconcebible para un tipo que en poco más de tres meses cumplirá 39 años.
Djokovic se ha colado en un escenario, la final de un «Major», en el que Alcaraz y Djokovic se han repartido todos los títulos en los dos últimos cursos. Han sido cuatro para cada uno. El último para el de Belgrado fue el US Open de 2023. Y la última final que disputó fue en Wimbledon 2024 donde no pudo precisamente con Alcaraz.
Carlitos está en condiciones de ser el jugador más joven de la historia en completar el «Grand Slam». Ha jugado siete finales de torneos «Grandes» y sólo ha perdido una, en Londres el año pasado. Djokovic no sabe qué es caer en una final de Australia. Diez presencias y diez títulos.
Si Nole ha sido capaz de reinventarse cerca de los 40, Alcaraz también está en ello. Para ello decidió en diciembre dar un volantazo a su carrera prescindiendo de Juan Carlos Ferrero. Sin su entrenador de toda la vida, el protagonismo en su palco es para Samu López y su hermano Álvaro, que ejerce de segundo entrenador y poco menos que consejero espiritual. El papel del primero en la semifinal ante Zverev cuando peor lo estaba pasando Carlitos fue determinante para que siguiera centrado y los problemas físicos no se lo llevaran por delante. Ese nuevo Alcaraz más serio, menos disperso y más centrado fue inabordable en los cinco primeros partidos del torneo. Con un saque retocado e inspirado precisamente en Djokovic –«voy a tener que cobrarle derechos de autor», apuntó el balcánico–, su tenis ha ganado en consistencia sin perder brillantez y eso le convierte en un jugador más completo. La derecha tan dominadora se ha visto complementada por un revés que ha causado estragos a casi todos las raquetas que ha tenido enfrente.
Djokovic apela para la final a su tenis, a su pasado y a una fortaleza mental sin límites. «Biológicamente le será más fácil a él recuperarse, pero mi preparación es la adecuada y le gané el año pasado también aquí. En otro partido largo. A ver como llegamos ambos», asegura. Incluso se muestra reivindicativo ante la que considera que es una de las últimas oportunidades de triunfar en un «Grand Slam», aunque su objetivo vital sea seguir en activo hasta los Juegos de Los Ángeles 2028. «Sé desenvolverme en partidos importantes en los que quizá no esté al nivel perfecto, pero encuentro la manera de prevalecer sobre mi rival, aunque mi calidad tenística no esté cerca de donde me gustaría. No estoy sorprendido de lo que estoy haciendo en Melbourne, sé de lo que soy capaz porque lo he hecho muchas veces en mi carrera», advierte el mejor jugador de la historia al número uno del mundo.