Las claves de la semana del 26 al 30 de enero de 2026 para invertir en Bolsa
La volatilidad generada por Donald Trump continúa provocando una auténtica montaña rusa en los mercados bursátiles. En los primeros días de la semana pasada las acciones se desplomaron, junto con los bonos, el crédito, las criptomonedas y los mercados emergentes, después de que el presidente impusiera nuevos aranceles como parte de una maniobra de poder en Groenlandia. A mediados de semana, Trump cambió de postura y los mercados se recuperaron.
Pero no fue solo la caída lo que sacudió a los operadores. Fue un déjà vu. Esta fue la 21ª vez desde 2020 que las principales clases de activos cayeron al unísono en un día en que el S&P 500 cayó al menos un 2%, más que en los 15 años anteriores juntos.
Al final tuvimos un cierre plano con pocos movimientos al cierre de semana, lo cual no es de extrañar. Dada la proactividad del presidente en las últimas semanas, especialmente al cierre de los viernes, los inversores parecen esquivar la volatilidad asociada a las noticias del fin de semana y prefieren esperar a la apertura del lunes para posicionarse.
Los acontecimientos recientes vuelven a poner de manifiesto que invertir dejándose llevar por los grandes titulares del día suele ser una de las peores estrategias posibles, ya que puede desviar la atención del verdadero trasfondo del mercado, que continúa siendo positivo. Donde sí surgen mayores dudas es en torno a los rendimientos de la deuda en Japón, cuyos movimientos se han extendido a nivel global. El crecimiento insostenible de la deuda, los estímulos monetarios y los recortes de impuestos sin una reducción paralela del gasto están generando inquietud entre los inversores, que penalizan la divisa mientras el rendimiento de los bonos se dispara.
Intervención del yen: El yen se depreció durante toda la semana, revirtiendo una caída hacia niveles no vistos desde 2024, antes de subir el viernes hasta un 1,75%, alcanzando el nivel de 155,63 frente al dólar. Fue la mayor subida en un día desde agosto, y el mercado desconfía no sólo de una intervención del Banco de Japón, sino de la intervención de EE UU.
Japón es uno de los mayores prestamistas del gobierno estadounidense y posee alrededor de 1,2 billones de dólares de deuda del Tesoro estadounidense. Si ocurre algo malo en la economía japonesa, automáticamente se convierte en una preocupación para el Tesoro de EE UU.
Para protegerse de una crisis, Japón probablemente vendería sus títulos del Tesoro de EE UU y traería los dólares de vuelta a Japón. Pero si Japón vende una gran cantidad de bonos del Tesoro estadounidense, los precios del Tesoro caerán y los rendimientos subirán.
Ahora, para mantener bajos los rendimientos japoneses y proteger el yen de una caída adicional, lo más probable es que la Reserva Federal de EE UU intervenga y compre yen japonés en el mercado, para que el yen deje de bajar y los tipos de interés bajen.
Sin embargo, la intervención sólo retrasa, pero no revierte la tendencia de depreciación del yen en el contexto macroeconómico actual, donde el foco está puesto en un mayor gasto fiscal.
Vender dólares para comprar yenes debilitaría el dólar, lo que aumentaría la liquidez global y beneficiaría los precios de los activos, como acciones, materias primas y criptomonedas. Bitcoin, por ejemplo, tiene una de sus correlaciones positivas más fuertes con el yen y una relación inversa con el dólar. Un dólar más débil podría preparar el escenario para una importante revalorización en los mercados de criptomonedas, aunque es probable que haya volatilidad a corto plazo a medida que se deshagan las operaciones de carry trade apalancadas en yenes.
En agosto de 2024, la subida de tipos por parte del Banco de Japón fortaleció el yen, lo que provocó una liquidación de criptomonedas de 15 mil millones de dólares durante seis días, incluida la caída de Bitcoin de 64.000 a 49.000 dólares.
Reunión de la Fed: El mercado da por hecho que la Reserva Federal dejará los tipos de interés sin cambios en su próxima reunión de esta semana.
Los mercados lo saben. Los responsables políticos lo saben. Incluso el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, lo sabe. Y, sin embargo, la conferencia de prensa posterior a la reunión de Powell probablemente será una de las más seguidas de su mandato, dadas las presiones políticas que rodean a la Reserva Federal. La señal clave, será el tono de Powell, en particular de cuánto mantiene Powell la puerta abierta a futuros recortes, y las presiones políticas.
A Powell le quedan tres reuniones de política antes de que finalice su mandato. Se espera que Trump nombre a su sucesor en breve, y esa persona podría integrar la Junta de Gobernadores junto con Powell en la próxima reunión de marzo.
Nueva oportunidad ligada a la IA: Las acciones de las empresas fabricantes de chips de memoria y almacenamiento se han disparado recientemente impulsadas por la creciente demanda de infraestructura para inteligencia artificial (IA) y por una escasez de oferta que ha elevado los precios. Un sector tradicionalmente poco atractivo para los inversores se ha convertido en uno de los grandes ganadores del auge de la IA, a medida que los modelos avanzados requieren enormes volúmenes de datos y memoria de alto rendimiento
Compañías como SanDisk, Micron, Western Digital y SK Hynix han registrado subidas espectaculares en bolsa, superando ampliamente a las grandes tecnológicas en los últimos meses. Este repunte se ha visto reforzado por declaraciones de líderes del sector, como el CEO de Nvidia, que apuntan a que la memoria de trabajo para IA podría convertirse en uno de los mayores mercados tecnológicos del mundo
La demanda "insaciable" de chips de memoria contrasta con la limitada capacidad de producción, ya que los fabricantes son cautos a la hora de invertir en nuevas fábricas debido a los altos costes y a la naturaleza cíclica del sector. Analistas prevén que la escasez podría prolongarse al menos hasta 2028, manteniendo la presión alcista sobre precios y beneficios
Ante la moderación del rally de las grandes tecnológicas, los inversores —incluidos importantes fondos de cobertura— están rotando hacia el sector de la memoria en busca de los próximos ganadores de la IA.
Metales: En el mercado de materias primas, los metales preciosos retoman las subidas. Tras una semana especialmente turbulenta en los mercados, el oro y la plata continúan brillando.
Ambos han reanudado su repunte a medida que el mensaje del Foro Económico Mundial de Davos se ha centrado en la necesidad de prepararse para un orden mundial menos estable. Esta semana sumamos el probable cierre del gobierno y la inestabilidad que pueda generar la nominación sobre el nuevo presidente de la Fed. Si la dirección futura de la política monetaria de la Reserva Federal genera dudas, no ocurre lo mismo con la actuación de otros bancos centrales, que continuarán incrementando sus compras de oro y plata a un ritmo acelerado.
En comparación con el oro, la plata es como una acción volátil de pequeña capitalización. Mientras que más de 33 billones de dólares en oro se negocian a nivel mundial, la cifra de la plata es de 5,3 billones de dólares, lo que la hace más susceptible a fuertes fluctuaciones de precio. De hecho, históricamente, la plata tiene una beta de 1,4 en comparación con el oro.
La plata también se ha visto respaldada por numerosos factores, como la demanda de activos refugio y los recortes de tipos, pero el principal factor detrás de las impresionantes subidas se debe a la escasez de oferta a corto plazo. Por ello, es difícil predecir cuánto más subirá la plata y durante cuánto tiempo podrá mantenerse en los niveles récord actuales. La oferta sigue siendo la mayor limitación del mercado. Además, como el oro está fuera del alcance de muchos, la plata ha surgido como una forma accesible de ganar exposición al auge de los metales preciosos.
Petróleo: El petróleo también avanza ante la expectativa de los inversores de una posible acción militar estadounidense en Irán que podría afectar los suministros de uno de los principales productores de la OPEP, y una gran tormenta invernal en Estados Unidos que elevó el precio de los productos refinados.
El West Texas Intermediate registró su quinta semana de subidas.Para aumentar la preocupación y el impulso alcista impulsado por la geopolítica, Estados Unidos también está presionando a Irak para que desarme a las milicias respaldadas por Irán. Mientras tanto, el Kremlin echó agua fría sobre las esperanzas de un avance para poner fin a la guerra de Rusia en Ucrania. El fin del conflicto podría limitar las interrupciones del suministro y las sanciones al crudo de Moscú, pero no parece que esté cerca.
Eventos de la semana
EE UU
El evento de la semana será la reunión de la Fed. La atención se centrará en cuántos votos disidentes hay y en cualquier comentario que los acompañe, mientras los inversores evalúan el momento y el ritmo de futuros recortes de los tipos de interés.
En estos momentos la economía estadounidense está teniendo un desempeño mejor de lo esperado, aunque todavía persisten las preocupaciones sobre el mercado laboral y la inflación aunque desacelera se siguen encontrando en niveles elevados.
Esperamos que el presidente de la Fed, Jerome Powell, enfatice que los futuros movimientos de las tipos dependerán de cómo evolucionen los datos económicos.
Los mercados actualmente descuentan plenamente una próxima reducción de los tipos de 25 puntos básicos en julio, con una probabilidad considerable de otro recorte de la tasa para fin de año, ambas por tanto con un nuevo presidente.
Los datos económicos de la próxima semana incluyen las cifras de bienes duraderos de noviembre, que se publicarán el lunes; la encuesta de confianza del consumidor de The Conference Board de enero y el índice de precios de la vivienda Case-Shiller de noviembre, que se publicarán el martes; y las solicitudes semanales de subsidio por desempleo, las cifras de comercio de noviembre y los pedidos de fábrica de noviembre, que se publicarán el jueves.
El viernes se publicarán las cifras de precios al productor de diciembre, que ofrecen un panorama de las presiones inflacionistas en curso.
Eurozona
El índice de clima empresarial Ifo de Alemania para enero, publicado el lunes, inaugura una semana intensa en datos de la eurozona. Francia publicará la encuesta de confianza del consumidor de enero el martes, seguida de la encuesta de clima empresarial GfK de Alemania el miércoles, junto con las encuestas de confianza empresarial y del consumidor de Italia.
España publicará los datos de desempleo del cuarto trimestre el martes y las cifras de ventas minoristas de diciembre el jueves.
Los datos preliminares del producto interior bruto (PIB) del cuarto trimestre de Francia, España, Alemania, Italia y la eurozona se publicarán el viernes. Ese mismo día se publicarán los datos preliminares de la inflación del IPC de enero de España y Alemania, junto con los datos de desempleo de enero en Alemania. Los datos de desempleo de Italia y la eurozona, así como los datos del gasto de consumo en Francia, también se publicarán el viernes.
Resto del mundo
El Banco de Canadá anunciará su decisión de política monetaria el miércoles y se espera que mantenga los tipos de interés en el 2,25%. La atención se centrará en los comentarios sobre las perspectivas de inflación y el impacto de las incertidumbres geopolíticas y comerciales, después de los nuevos ataques de Trump.
Esta semana, los inversores centran su atención en los últimos datos de beneficios industriales de China para diciembre, que se publicarán el martes, en medio de feroces guerras de precios que han reducido los beneficios corporativos y han obligado a las autoridades a vigilarlos de cerca.
Se espera que los datos del gobierno japonés que se publicarán a finales de la semana muestren que el crecimiento de los precios al consumidor en el área metropolitana de Tokio se mantuvo por encima del objetivo del 2% del Banco de Japón en enero, aunque el ritmo de la inflación puede haberse desacelerado en medio de la caída de los precios de la energía.
La próxima decisión sobre los tipos de interés del banco central de Brasil se dará a conocer el miércoles. Los datos muestran que los mercados estiman una probabilidad del 95% de que las tasas se mantengan sin cambios en el 15%.