Emito una propuesta formal al organismo, instituto, federación, comisión, subcomisión, grupo de trabajo o a la oficina encargada de custodiar, conservar y limpiar el vasto refranero español para una nueva versión del dicho «ante el vicio de pedir, la virtud de no dar» para consolidar una variante mejorada y acorde a estos tiempos: «Ante el vicio de quejarse, la virtud de no dar». La sociedad se ha instalado en un prisma cortoplacista donde la queja es el plato estrella del menú diario de lamentaciones. Sólo basta pasarse un poco por el entorno más cercano para percatarse de que la protesta ciudadana, como la gasolina, siempre está al alza. Los vecinos de Pino Montano y los barrios aleñados expresan su malestar...
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