La situación de la Consejería de Educación se había hecho insostenible. Uno de los pilares básicos de la Comunidad de Madrid estaba fallando, dando problemas, con un consejero que no estaba cumpliendo los objetivos que Isabel Díaz Ayuso le había marcado con claridad más de dos años antes. Y si se tambaleaba esta consejería en la recta final de la legislatura, podría afectar a todo el Gobierno regional y a la propia presidenta regional madrileña. La solución fue drástica: Ayuso no estaba dispuesta a que esta consejería fuese un lastre para su Gobierno y lo soltó antes de que fuera demasiado tarde. El consejero Emilio Viciana se había saltado todos los plazos que se le habían puesto desde la Puerta...
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