El apellido Toscano posee resonancias del Renacimiento florentino, de sagas como los Medici o los Strozzi que conectaron maquiavélicamente, valga el adverbio, el poder con el dinero. Medio milenio después y algunos kilómetros hacia Poniente, la historia se repite. Pero nuestros mandarines de mano larga no financian la cúpula de Brunelleschi, sino los conciertos de Melody. Será eso de la tragedia y la farsa de Marx o, si disculpa el señor Roig, que a éstos apenas les da la sensibilidad para practicar un mecenazgo de Hacendado. Total, que Rafael Pineda ha catado el rancho de la penitenciaría después de que los indicios que había reunido la UCO lo obligasen en agosto a abandonar su refugio en la Plaza de España....
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