Coherencia ideológica, constancia en la defensa de los valores de la democracia, el Estado de Derecho, el libre comercio y siempre la actitud crítica de quien se hace preguntas porque busca las respuestas. Un reto cumplido desde que en 1843 James Wilson, un fabricante de sombreros escocés que quería defender el libre comercio frente a las leyes proteccionistas del maíz en Reino Unido, fundara en Londres la revista que mantiene su nombre pero ha ampliado en mucho su área de influencia hasta consolidarse como una de las publicaciones más influyentes y respetadas del mundo, que ha acompañado, analizado y, en muchos casos, anticipado los grandes cambios políticos, económicos y sociales de los últimos dos siglos. Su capacidad para combinar rigor analítico, independencia editorial y amenidad convierte a 'The Economist' en una referencia imprescindible para líderes, académicos, empresarios y ciudadanos interesados en comprender el mundo, como los suscriptores que, desde el 18 de febrero, coincidiendo con el rediseño de la web, tendrán la oportunidad de leer en ABC.es una selección semanal de artículos de 'The Economist' gracias al acuerdo de sindicación de contenidos suscrito entre ambas cabeceras. Desde ese día, además, se ofrecerá un nuevo producto de suscripción, ABC Global. Además de las ventajas con que ya cuentan los suscriptores de ABC Premium, los de ABC Global tendrán acceso a la web y la app de 'The Economist' y 'The Economist Insider', un nuevo producto audiovisual de entrevistas con periodistas y expertos globales. En sus páginas conviven análisis sobre geopolítica, economía, tecnología, medio ambiente, ciencia, cultura y negocios. No sólo analiza lo que ocurre, con profundidad y pedagogía, sino que ha acreditado en sus más de dos siglos de historia su capacidad para anticipar tendencias. Así, ha advertido sobre los riesgos del populismo, la fragilidad de ciertos sistemas financieros, el impacto del cambio climático o el ascenso de nuevas potencias globales. En tiempos de polarización, desinformación y discursos simplistas, la apuesta es por el análisis matizado, la evidencia empírica y el debate razonado . Esta vocación pedagógica, huérfana de paternalismos, es una de sus mayores contribuciones al espacio público. Gran parte de sus artículos se elaboran tras intensos debates internos en la redacción , donde diferentes editores discuten cada tema. Este proceso colectivo puede durar horas y garantiza que los textos reflejan un consenso razonado. De hecho, algunos exredactores han descrito estas reuniones como «clases magistrales permanentes». A diferencia de la mayoría de los medios, 'The Economist' publica sus artículos sin firmar con la convicción de que así refuerza la voz colectiva de una redacción con una identidad tan clara y reconocible como compartida por su más de un centenar de profesionales y el millar de colaboradores. Durante décadas, muchos lectores han intentado adivinar quién está detrás de cada texto, convirtiendo esta práctica en una especie de «misterio literario» dentro del mundo periodístico. Sólo algunos cargos, como el editor jefe, suelen ser conocidos públicamente. En definitiva, 'The Economist' es mucho más que una revista semanal. Es una tradición intelectual, un laboratorio de ideas y una fuente inagotable de historias, datos y sorpresas. Su combinación de rigor, independencia, elegancia y pequeñas peculiaridades la convierte en una publicación única. En un mundo saturado de información efímera, sigue demostrando que el periodismo profundo, curioso y bien pensado no solo sobrevive, sino que sigue siendo imprescindible. A partir de ahora, los suscriptores de ABC.es podrán comprobar que dos cabeceras de valores compartidos y trayectorias centenarias como ABC y 'The Economist' se alían para, como dejó dicho en sus primeros tiempos la publicación británica, «tomar parte en la contienda entre la inteligencia, la cual presiona hacia delante, y la indigna y tímida ignorancia que obstruye el progreso».