La iniciativa legislativa de Vox para prohibir el burka y el niqab —conocidos como velo integral— en los espacios públicos decaerá este martes en el Pleno del Congreso tras su debate de toma en consideración. En mitad de las negociaciones entre Génova y Bambú por los gobiernos de Aragón y Extremadura, el Partido Popular tendió una mano a la formación derechista al comunicar que hoy apoyaría esta proposición de ley, registrada en noviembre, que considera las citadas prendas «incompatibles» con el «modo de vida» y los «principios» de Occidente. Sin embargo, la prohibición quedará en agua de borrajas después de que Junts haya frustrado toda expectativa de prosperar. El partido independentista del prófugo Carles Puigdemont , liderado en la Cámara baja por Míriam Nogueras , justifica que nunca votan nada firmado por Vox porque son un partido «anticatalán, antifeminista y en contra de los derechos humanos que ha liderado la represión contra Cataluña». Con estas, no dan puntada sin hilo. A primera hora del día, Junts anunció su propia iniciativa para prohibir el burka y el niqab. Un movimiento para inhibir a Aliança Catalana, liderada por Sílvia Orriols , y al alza en las encuestas, con la que libran su particular batalla en Cataluña. La reforma planteada por Junts tiene además una clave diferencial respecto a la de Vox: quieren que el ejecutivo catalán asuma las competencias en materia de seguridad y de emisión de documentación de identificación, que se ejercen a través de Interior y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Blanca Armario González , de Vox, subió a la tribuna para defender que se prohíba lo que tildan de «mazmorras textiles». Y advirtió de que el «multiculturalismo es un fracaso». La de Vox criticó que, bajo el pretexto del «buenismo», la izquierda se oponga a la prohibición del velo integral que trata a las mujeres como «bultos, incluso a veces como una esclava». En la exposición de motivos, Vox argumenta que su uso tiene «una clarísima implicación de erradicación de la identidad personal de la mujer de la vida colectiva y de sometimiento al varón» y «representa potencialmente un grave riesgo para la seguridad ciudadana». Su texto plantea reformar la ley orgánica 4/2015 de seguridad ciudadana, la ley orgánica de extranjería 4/2000 y el Código Penal para añadir el ilícito. Breve pero contundente, Nogueras, la portavoz parlamentario de Junts, atacó a izquierdas y derechas y defendió el texto legislativo de Junts como alternativa al «ridículo» de Vox. «Ni burka ni Vox, ni velo integral ni extrema derecha, ni miedo ni complejos», expresó. La diputada independentista tildó a Podemos de «sectarios», al PSOE de «acomplejados» y a la derecha de «fascista». Ataques en los que se fundamenta para justificar la necesidad de que Junts haya planteado un texto alternativo que va en la misma línea. La diputada del PP Ester Muñoz se mostró «orgullosa» de defender en nombre de su partido la prohibición del velo integral. «Tras el asesinato de Mahsa Amini, las mujeres iraníes no se quitaron los zapatos, se quitaron el velo, porque es un símbolo de opresión», expresó Muñoz, haciendo que su bancada rompa en aplausos. La portavoz popular acusó al PSOE de esconderse detrás del «relativismo cultural» para no apoyar esta iniciativa legislativo- «No vamos a permitir que ninguna mujer sea borrada en España», ha advertido Muñoz, que aseguró que aunque decaiga esta tarde la iniciativa seguirán «dando la batalla». La popular también admite la proposición de ley de Vox es «imperfecta» pero critica que la izquierda y Junts hayan impedido «mejorarla» al no permitir su tramitación. Por su parte, Andrea Fernández, diputada del PSOE, respondió a la derecha asegurando que «falta precisión y rigurosidad» y cargó contra Vox por relacionar delincuencia con islam. «Xenofobia», «polarización», «ignorancia» y «despreciable gasolina electoral», resumió Fernández la propuesta del partido de Abascal. La socialista dijo que el PSOE no tiene ningún problema en abrir un debate «serio» sobre el uso del burka y el niqab. Pero no la propuesta de Vox «llena de hostilidad y provocación». Mikel Legarda, del PNV, considera que las sanciones que plantea Vox son «desproporcionadas» y «discriminatorias» porque solo afectan a las prendas islámicas y no a otras que cubran el rostro. «A nuestro juicio esta iniciativa amplia estereotipos y fomentan la intolerancia y el odio a colectivos y sus creencias», consideró Legarda, cuyo grupo vota en contra. No obstante, el PNV pedirá en la cámara una subcomisión especializada en la Cámara para debatir sobre el uso del velo integral en espacios públicos en concordancia con el derecho internacional. Noemí Santana, de Podemos, basó su rechazo en la misma tesis: «Es un relato irreal que no vamos a comprar. El problema no es la prenda, es si existe coacción o no y ya nuestro marco legal regula y legisla en torno a esto. Ustedes nos llevan a un debate ideológico inexistente. No vamos a apoyar que ustedes sigan expandiendo y sembrando odio», zanjó Santana. También Águeda Micó, de Compromís, los llamó «xenófobos» y «misógenos», así como acusó a Vox de querer meter miedo a los ciudadanos y hacerles creer que debajo del burka y niqab «llevan un cinturón de explosivos». Esther Gil de Reboleño, de Sumar, y Pilar Vallugera, de ERC, también intervinieron en la misma línea. «Señorías de Vox, ustedes son el único partido que cuestiona la violencia de género, llaman ideología a los derechos de las mujeres y no han apoyado ninguna política de igualdad, ¿y ahora pretenden venir a hablar de dignidad de las mujeres?. Esta iniciativa no nace de feminismo, nace del racismo», ha dicho Gil de Reboleño.