Ocurrió el 13 de febrero de 2023, pero la onda de choque de aquel evento sigue sacudiendo los cimientos de la Física moderna. Aquel día, un detector situado en las profundidades del Mediterráneo, el KM3NeT , registró algo que no figura en los manuales. Fue un destello, la traza fugaz dejada por una partícula subatómica, un neutrino, que golpeó la Tierra con una violencia inusitada. No era un neutrino cualquiera. Llevaba consigo una energía de unos 220 petaelectronvoltios (PeV), cien mil veces más de la que es capaz de generar el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN, el acelerador de partículas más poderoso construido hasta ahora por el hombre. Ni siquiera en la naturaleza conocemos algún fenómeno, alguna estrella,...
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