El último viernes de enero era tarde y noche de igualás, de ensayos, de cultos, de preparativos de montajes, de reuniones, de traslado y del primero de los vía crucis por la calle. Un día que marca el pulso de la ciudad cofrade, donde enero se despide dejando ya olor a Cuaresma anticipada. Cuando la noche cae, sigue habiendo luz en el interior de los templos de una ciudad que, poco a poco, empieza a latir de manera distinta. Es un tiempo medido en emociones, en silencios que hablan, en pasos que se preparan, un tiempo para realzar la fe verdadera en el Señor y en la Virgen. En San Martín, en una noche fría y ventosa —aunque el tiempo...
Ver Más