El movimiento independentista tuvo dos agentes provocadores: la sensación de agravio por unas infraestructuras peores que las de Madrid, que empezó a agitarse en 2007, durante el segundo tripartito; y la idea de que era injusto que tuviéramos que pagar peajes por unas autopistas que otras comunidades tenían gratis. La campaña 'No vull pagar', que despegó en 2012, consistió en varias movilizaciones en que sus partidarios se saltaban el peaje sin abonar la tarifa correspondiente, no tuvo el apoyo de CiU de Artur Mas, ya de vuelta en la Generalitat, pero sí el de Esquerra, la CUP y el de la Solidaritat Catalana per a la Independència, que había fundado Joan Laporta al finalizar su primera etapa como presidente del...
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