Trump es muchas cosas, una lista demasiado larga para enumerar. Pero, por encima de todo, es un rajado. Un rajado ignorante que, con aires de matón de patio de colegio, no tarda en desdecirse cuando las cosas se tuercen. El órdago sobre Groenlandia lo aguantó apenas tres días . No se sabe bien qué llevó al energúmeno que tienen los americanos como presidente a envainársela. Las bolsas corrigieron, pero sin grandes sobresaltos. Los tipos de interés repuntaron algo y el dólar se debilitó, aunque nada comparable a lo que vimos tras el mal llamado día de la Liberación . Probablemente lo que no esperaba la bestia rubia fue la fuerte contestación de los países previamente amenazados. La firme respuesta de...
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