Con permiso de Pasión, que cada año inaugura los besamanos de la ciudad, seguido de la Pastora de Capuchinos, el Cristo de la Púrpura y la Salud de San Isidoro, en el último domingo de enero comienza el ciclo de besamanos de las corporaciones de penitencia —con la presencia también de algunos de gloria—, prolongándose hasta la propia Pascua de Resurrección. Son instantes en los que los titulares de las hermandades se encuentran, durante unas horas al año, en la cercanía de los fieles para rezar, admirarlos y estar a su lado, ya sea en la intimidad, con la familia, amigos o hermanos de la corporación. Tienen un mismo fin, honrar a Cristo y a la Virgen en una ciudad...
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