Primera columna del nuevo año. Comenzar posee una seducción irreprimible, porque lo originario encierra el valor de la perfección, no por sí mismo, sino por lo que puede llegar a ser. Ese es su potente atractivo . Lo nuevo, lo que se inicia, la primera vez, esa fuerza que retoma lo viejo y lo renueva, los buenos deseos —que se cumplen, al menos, en mayor medida que si se deserta de ellos—, todo lo que se estrena está preñado de esperanza y oportunidad. Sin embargo, las tendencias sociales imponen una visión sombría que distorsiona la percepción de la realidad y de las personas. En un recientísimo estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas sobre 'Miedos e incertidumbres en la sociedad española',...
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