«Yo tengo fe en las cosas de mal gusto porque están llenas de salud y vitalidad. Las cosas refinadas son las que mueren, que ya han hecho su camino». Así se posicionaba Oriol Maspons (1928-2013) en 1956, desde las páginas de la revista 'Arte Fotográfico', al cuestionar frontalmente los presupuestos estéticos de los salones organizados por las principales sociedades fotográficas del país, aún dominados por el pictorialismo. Para Maspons, la fotografía debía reconectar con la idea de lo moderno, mostrarse sensible a lo actual y, además, ser estructuralmente útil: concebida con un propósito claro, como encontrar espacios de visibilidad más allá del elitista circuito de los salones, irrumpir en la esfera pública y ejercer una mirada crítica, desmarcada del imaginario...
Ver Más