La cosa empezó hace ahora diez días, cuando Pedro Sánchez abrió las puertas –entiéndase la expresión en su sentido más holístico, por la revista especializada en arquitectura de interiores y escombros familiares– del palacio de La Moncloa, más despejada de personal que cuando las cámaras rodaron aquella serie, falso documental, visto lo visto en los juzgados, que luego no quiso comprar nadie y que terminó colgando Pepa Bueno en su anterior telediario. «Vosotros lo pedisteis y aquí lo tenéis», decía el presidente del Gobierno, siempre pendiente del clamor popular y de las preocupaciones de la nación que refleja el CIS, mientras guiaba al espectador por un 'home tour' que ha sentado cátedra extraordinaria en los círculos más selectos del sanchismo,...
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