Fue más un bofetón que un sabor amargo. Primero se desató la euforia con la noticia de que Donald Trump había ordenado —y conseguido— capturar a Nicolás Maduro . PP y Vox han incluido la situación política de Venezuela, especialmente tras las elecciones históricas del verano de 2024 con el rotundo triunfo de la oposición, en su agenda nacional al nivel de los asuntos domésticos de los que hablan cada semana. No es un país iberoamericano más y la dictadura chavista tampoco lo es para estos partidos por las implicaciones que tiene para España, pero también por la enorme sensibilidad que despierta en sendos electorados. Por eso, poco después, cuando habló Trump, llegó el jarro de agua fría . Y...
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