Alberto Núñez Feijóo parece haber abandonado, en cierto modo, este domingo la «prudencia» a la que se abonó apenas un día antes tras conocerse la noticia del derrocamiento de Nicolás maduro, presidente de Venezuela, detenido por Estados Unidos tras la intervención militar orquestada por Donald Trump en suelo venezolano. El presidente del Partido Popular y líder de la oposición español, que ya celebró la caída de la "férrea dictadura" y reclamó una "transición democrática", va ahora un paso más allá y se desmarca abiertamente de los planes de la administración estadounidense con recado al republicano incluido: «Las dictaduras no se derrocan a medias», avisa. Se refiere el popular a la intención de Trump de situar en el poder a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, designada por Maduro. Según trasladó el mandatario de EE.UU. en su comparecencia de prensa en Mar-a-Lago del sábado en la que presentó la operación como el inicio de una nueva fase en la relación entre Washington y Caracas, Rodríguez habría mostrado disposición a "hacer lo que creemos que es necesario" para avanzar hacia un nuevo escenario, si bien no aclaró si contará con un papel en la transición. Todo lo contrario a lo explícito que sí fue al referirse a la líder opositora en el exilio María Corina Machado, a quien directamente borró del mapa. "No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país", sentenció el estadounidense después de que Machado reclamara la instauración como presidente del país latinoamericano a Edmundo González, que, como bien recuerda Feijóo en su misiva, fue respaldado con casi un 70 por ciento de los votos en los comicios de julio de 2024 por el pueblo venezolano. Pero el presidente del PP se opone a que el futuro de Venezuela pase por que la número dos del régimen chavista dirija el país e insiste en reivindicar la figura de González y sobre todo, la de Machado. «Dejarla fuera es —en opinión del popular— perpetuar» el régimen chavista, Así lo advierte Feijóo en una carta dirigida a la ciudadanía que ha publicado este domingo en redes sociales apenas una hora después que Sánchez hiciera lo propio con otra, en esta ocasión, dirigida a la militancia socialista. En ella, el presidente del Gobierno se decide a alzar también la voz empujado por sus socios de izquierda que le tacharon de equidistante y condena "con rotundidad" la que, a su juicio, es una «violación de la legalidad internacional en Venezuela» por parte de EE.UU. [NOTICIA EN AMPLIACIÓN]