Tras el parón de este fin de semana, los vecinos del Casco Histórico de Toledo volverán a concentrarse los días 9 y 17 de enero para denunciar la masificación turística que, a su juicio, sufre de manera crónica el centro histórico y que se intensifica de forma especial durante la campaña navideña. Las movilizaciones comenzaron el pasado 21 de noviembre, coincidiendo con el encendido oficial del alumbrado navideño , y desde entonces se han repetido casi cada semana. Los residentes consideran que la presión turística, ya elevada durante todo el año, se agrava con la anticipación de las fiestas y la afluencia masiva de visitantes que generan las actividades programadas por el Ayuntamiento. Según explican, sus reclamaciones no son nuevas. «Pedimos lo de siempre»», resumen, en referencia a la necesidad de que las Navidades vuelvan a celebrarse entre la Inmaculada y Reyes, como se hacía tradicionalmente; que se diversifiquen las actividades municipales por otros barrios de la ciudad; que se busque un equilibrio real entre residentes y visitantes; y que se cumplan las ordenanzas de ruido y se tenga en cuenta al vecindario cuando se organizan eventos que alteran su día a día. Los vecinos aseguran que llevan años reclamando medidas ante la saturación que se produce en fechas señaladas como la Navidad o la Semana Santa, sin que sus peticiones estén siendo atendidas por el Consistorio. Durante las concentraciones, que han sorprendido a miles de personas que recorrían las calles iluminadas del Casco, los participantes han mostrado cartulinas con mensajes que reflejan su malestar ante un modelo que consideran desequilibrado: 'Derechos vecinales = ciudad sostenible', 'Queremos vivir, no solo sobrevivir', 'Turismo sí, pero no así', 'Navidades sí, pero no adelantadas', 'Menos ruido, más respeto' o 'Hombre de Palo también es nuestro hogar', entre otros. Entre sus principales reivindicaciones, los vecinos reclaman que se garantice su derecho a circular libremente por las calles y acceder a sus garajes, para lo que consideran imprescindible la colaboración de la Policía Local. También piden alternativas a la instalación sistemática de mercadillos en enclaves como Zocodover y el entorno del Ayuntamiento, al entender que saturan aún más calles estrechas como el eje Comercio–Hombre de Palo, que califican de peligrosas por la acumulación de personas. Otra de sus demandas es que, a partir de 2026, el encendido del alumbrado navideño vuelva a limitarse al periodo tradicional, así como que las actividades festivas, mercadillos y eventos deportivos se repartan por otros barrios de Toledo y no se concentren siempre en el Casco Histórico. El colectivo vecinal también alerta de la necesidad de garantizar el acceso de los servicios de emergencia durante estos eventos, una cuestión que, aseguran, no está contemplada de forma específica en el Plan Territorial de Emergencias Municipal. A ello suman la petición de recuperar plazas de aparcamiento eliminadas en los últimos años, la implantación de una zona verde de 24 horas y una mejor planificación de las medidas de protección vecinal cuando se organicen grandes celebraciones. Finalmente, los vecinos advierten de que la actual política de concentración de visitantes convierte las estrechas calles del Casco en espacios potencialmente peligrosos, no solo para quienes viven allí, sino también para los propios turistas. «Es necesario evitarlo antes de que algún día ocurra una desgracia», concluyen.