En las pintorescas colinas de la Sierra Norte de Madrid , a solo dos horas de la bulliciosa capital española, se encuentra un pueblo que parece haber sido congelado en el tiempo . Este encantador pueblo, envuelto en mitos y leyendas, ofrece a los visitantes una escapada única, transportándolos a un mundo donde el tiempo se mueve a un ritmo diferente. Patones de Arriba , conocido por su arquitectura de pizarra y calles empedradas , parece haber sido esculpido por siglos de historia. Sus casas, algunas de las cuales datan del siglo XV, se apiñan a lo largo de estrechos callejones, creando un laberinto que invita a perderse en su encanto medieval. Según la historia local, Patones de Arriba fue fundado por pastores en siglo XVI formando la pequeña alquería de los Patones, que recibió este nombre por el apellido Patón de sus fundadores. Asimismo, los inconvenientes que suponía a los vecinos ser un olvidado barrio de Uceda les llevó a nombrar a un Rey propio, el Rey de Patones, una especie de alcalde o juez de paz que administraba justicia entre los vecinos. A medida que el tiempo pasaba, Patones de Arriba permanecía relativamente inalterado , resistiendo los embistes de la modernidad que transformaban otros pueblos cercanos. Hoy en día, Patones de Arriba atrae a visitantes de todo el mundo que buscan disfrutar de su atmósfera y sumergirse en su rica historia. Los turistas pueden pasear por sus calles adoquinadas, admirar la arquitectura tradicional y disfrutar de las impresionantes vistas de las montañas circundantes. Uno de los aspectos más destacados de Patones de Arriba es su iglesia parroquial, dedicada a San José . Construida en el siglo XVI, esta iglesia de estilo renacentista, convertida hoy en día en la Oficina de Turismo, alberga importantes obras de arte religioso y es un testimonio del rico patrimonio cultural del pueblo. Además de su belleza arquitectónica , Patones de Arriba también ofrece una amplia variedad de actividades al aire libre para los amantes de la naturaleza. Los visitantes pueden explorar los senderos que serpentean a través de los bosques circundantes, practicar escalada o disfrutar de un picnic junto al río. Por otro lado, para aquellos que buscan una experiencia gastronómica única, Patones de Arriba no decepciona. El pueblo cuenta con varios restaurantes que sirven platos tradicionales de la región, como cordero asado, migas y quesos artesanales, todo ello acompañado de deliciosos vinos locales. Para acceder a Patones de Arriba, tanto en coche como en transporte público, existen varias opciones disponibles . Si decides viajar en coche, puedes tomar la A-I, Autovía del Norte (Madrid-Burgos), y salir en el kilómetro 50 en dirección a Torrelaguna por la Nacional 320. Después de atravesar esta localidad, continúa por la M-102 hasta llegar a Patones de Abajo. Desde allí, asciende por la estrecha carretera M-912 hasta Patones de Arriba. Si prefieres utilizar el transporte público , la compañía ALSA ofrece dos líneas con salidas diarias desde el intercambiador de Plaza de Castilla en Madrid. La línea 197 conecta Madrid con Torrelaguna, con algunos servicios que continúan hasta Patones. En caso de que el autobús finalice su trayecto en Torrelaguna, tendrás que hacer un trasbordo en la última parada para tomar un minibús de la línea 913 que te llevará a Patones de Arriba. Por otro lado, la línea 197A parte de Madrid y llega directamente a Uceda, desde donde podrás llegar a Patones sin necesidad de trasbordos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, debido a las restricciones de acceso por la senda del barranco, se recomienda tomar el minibús de la línea 913 para visitar Patones de Arriba.