El Sevilla gana tan poquito y le cuesta tanto hacerlo que su sanadora victoria sobre el Atlético le ha dado para estar algo mejor que muerto. No es baladí ese halo de vida prendido. Lo contrario, seguramente, habría mandado al club a firmar una sentencia sin retorno. Tenía toda la pinta. Porque las horitas de zozobra y verdadero pavor previas al duelo con los colchoneros en las que el grupo de García Plaza se vio en descenso con el triunfo del Elche no se las desea el sevillista ni al peor de sus enemigos. Una cosa es ansiar para los adversarios la ruina deportiva por el bien propio, o por lo que sea, y otra infinitamente peor el tener que...
Ver Más