Camavinga suspende la reválida para Múnich: las opciones de Arbeloa en el centro del campo
Entre el pasotismo y el escándalo se acabó la Liga para el Real Madrid. Desde la alineación quedó claro que el foco blanco estaba en Múnich y así fue la sensación durante todo el partido. El equipo de Arbeloa no mostró la intensidad suficiente de un equipo que quiere volver a meterse en la lucha por la Liga y acabó abdicando definitivamente. El penalti no pitado a Mbappé, "que es de aquí a la luna", pudo cambiarlo todo, pero la imagen no fue la esperada para encender la chispa de la remontada.
El goleador volvió a ser el jugador más en forma del Real Madrid en las últimas semanas: Federico Valverde. El uruguayo, con ayuda de Gazzaniga, lanzó un misil marca de la casa y endulzó una noche que acabaron amargando Lemar y Alberola Rojas. La Liga ya parece pasado y al Real Madrid solo le queda la Champions League como opción de tocar metal, pero está claro que necesitará una versión claramente mejorada respecto a lo que se vio ante el Girona.
Una prueba fallida
Resultó extraño que Tchouameni no jugara cuando tampoco puede hacerlo el próximo miércoles por sanción, pero la respuesta era clara: Arbeloa quería hacer un ensayo general de cara al encuentro ante el Bayern en Múnich el próximo miércoles. Camavinga ocupando el lugar de su compatriota, escoltado por Fede Valverde y Jude Bellingham, ya de vuelta. El único teórico suplente fue el enganche ya que se espera a Güler antes que Brahim en Champions.
El resto de la parcela ofensiva fue calcada a lo que se esperaba en un primer momento para buscar la remontada, pero ahora Arbeloa tendrá que decidir si salió satisfecho con lo que parecía su apuesta o vuelve a apostar por Thiago Pitarch. Fede Valverde es fijo y Bellingham ya parece haber recuperado su sitio en el once, pero queda libre el hueco que deja Tchouameni y Camavinga, que parecía el favorito, no aprovechó su oportunidad.
Camavinga, señalado
El francés lleva unos últimos meses malos y se quedó sin jugar la ida ante el Bayern, pero ayer emergió ante la necesidad de alinear un jugador como él en el ancla del centro del campo en Alemania. Lo que parecía un partido para coger ritmo acabó multiplicando las dudas. El francés acabó sustituido en el tramo final y, aunque acertó en el 95,1% de sus pases, las sensaciones fueron muy malas. Volvió a estar anárquico y poco fino, con el gran detonante de una pérdida tras un toque complicado de entender que provocó un contragolpe que casi provoca el segundo gol catalán.
Tampoco salió bien parado del primero, donde volvió a dejar palpable su falta de intensidad en defensa, algo inadmisible en Múnich ante un equipo con semejante caudal ofensivo. No salió con la intensidad suficiente a cerrar el tiro de Lemar, que acabó disparando y marcando con él a centímetros. Un nuevo error defensivo tras el de Mallorca, en el que no siguió con la intensidad suficiente a Morlanes, que acabó marcando completamente solo.
Su momento no es bueno y así se lo hizo saber el Bernabéu con una sonora pitada al ser sustituido. Su nivel tampoco convenció ni al más madridista como Roncero, que calificó su partido como "desastroso". Tras los pitos tiene dos vías: la de Tchouameni, que dio un gran salto tras recibir la reprimenda de su afición hace poco más de un año, o seguir igual, lo que puede provocar que su etapa en la capital no sea demasiado larga.
Las opciones de Arbeloa para Múnich
El partido fue aclarando el panorama y no solo por las actuaciones individuales. Los cambios de Militao y Bellingham a falta de media hora y con empate dejan claro que serán titulares el miércoles. Lo mismo se espera con Mendy, que entró en el tramo final para coger ritmo y es el llamado a frenar otra exhibición de Olise. El ataque tampoco deja dudas y solo queda por decidir el hueco que deja libre Tchouameni.
Camavinga parecía el indicado al necesitarse una figura más física que aporte en defensa, pero su bajo rendimiento puede llevar a Arbeloa a apostar de nuevo por Thiago Pitarch. El canterano podría jugar en el medio o más abierto hacia la derecha y pasar a Valverde al ancla, aunque desde el costado y con más libertad es donde se ha visto su mejor versión. La opción más ofensiva, aunque poco probable, es dar entrada a Brahim, aunque parece algo demasiado osado que además haría perder una bala para revolucionar en la segunda parte. Arbeloa tiene varios días por delante, pero hay una certeza: el Real Madrid remonta en Múnich o se habrá terminado la temporada.