Contabilizar la frecuencia cardiaca, la capacidad aeróbica y el número de pasos diarios. La cantidad de calorías quemadas, pero también el número de las ingeridas. No pasarse con las grasas y los carbohidratos. Nada de dulces y al menos tres piezas de fruta al día. Dormir, como mínimo, ocho horas, maximizando el sueño profundo. Y sin olvidarse de beber dos litros de agua diarios. Que no falle nada, que todas las cifras sean las correctas. Que el margen de error sea minúsculo para seguir en la senda de la vida ' wellness '. En teoría, todo esto nace de una buena intención: dormir mejor, moverse más, comer más equilibrado y prevenir enfermedades. Estar más sano, en definitiva. Pero esa lógica,...
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