A pesar de varias relaciones fallidas en su curriculum vital, Ana (49) todavía se declara fiel creyente del amor. No se rinde en la misión de encontrar a su alma gemela, y por esa razón recurrió a los celestinos de 'First Dates' en busca de un hombre «alto, que se cuide, divertido, sincero y cariñoso». Pero tuvo la mala suerte de cruzarse con una cita que, nadie sabe bien por qué, participó por tercera vez en un programa de buscar parejas… sin creer en las relaciones. Ana, responsable de ventas de una marca de bolsos, llegó al restaurante desde Sevilla. Aunque no tiene nada que ver con el prototipo clásico de sevillano/a, le explicó a Carlos Sobera. No le apasiona la Semana Santa, ni tampoco la feria, sino el deporte. «Es mi vía de escape, lo que me da la vida. Me levanto todas las mañanas temprano para ir al gimnasio», le contó al presentador cuando este le preguntó por sus aficiones. Justo después de describir a su prototipo ideal, entró en escena su cita, empresario y también de Sevilla. «Te presento a Álvaro Muñoz Escassi», anunció Sobera, aludiendo en broma al gran parecido del soltero con el famoso jinete. La pareja de Ana se llamaba en realidad Javier y se trataba de un triple reincidente en 'First Dates'. No es de extrañar la sorpresa de la comensal cuando él reconoció que le cuesta mucho enamorarse y que se cansa pronto. Al interesarse por sus anteriores experiencias en el 'dating show', Javi dejó claro que ve difícil que surja el amor. «Es complicado, por lo menos para mi en estas alturas de la vida», manifestó. «Si no crees en el amor, ¿para qué has venido? ¿Para pasar el día y que te inviten a comer? No lo se...», expresó un tanto indignada la soltera en privado. Aunque físicamente estaba demasiado apretado para su gusto, ella se intentó volcar en todo momento en conocerlo mejor. En cambio, Javier no mostró ni el más mínimo interés en saber más de Ana, lo que acabó desesperando a la soltera. Bajo el pretexto de falta de química por su parte, Javier adoptó una actitud de pasotismo. E incluso no se cortó a la hora de soltar ciertos comentarios bastante fuera de lugar aprovechando que su cita no lo escuchaba. «La camarera sí está muy buena. Ella sí es mi tipo. Así me gustan, ya que pido…», indicó en los totales refiriéndose a Lidia Santos. También puntualizó que a su pretendienta no la veía como pareja, «pero sí podría echarle un polvo perfectamente», dijo textualmente. En resumidas cuentas, Ana se enfocó en conocerlo mejor desde que se sentaron a cenar, aún pareciéndole muy soso para su gusto. Javi siguió a lo suyo toda la velada, aunque hasta Sobera le afeó que en una cita a ciegas lo suyo debería ser estar centrado en la charla con la otra persona. También se lo transmitió Ana en la decisión final. Ella tampoco aceptó una segunda cita, como era de esperar. «Me ha faltado conversación por tu parte, me gustan las personas con más ilusión por la vida o por el amor. Yo busco otro tipo de chico», sentenció.