El Barcelona , empeñado en prolongar su tortuosa temporada, firmó una derrota en Mónaco que bien puede complicarle la vida en la actual temporada de la Euroliga . Poco les importó a los azulgranas que los locales estén inmersos en una crisis sin precedentes después de fulminar hace un mes a su entrenador, el mito Vasileios Spanoulis , y evitar sobre la bocina la bancarrota, una situación que, a día de hoy, solo les permite competir con ocho jugadores disponibles. Los chicos de Xavi Pascual convirtieron su prometedor inicio en un desaguisado, devorados poco a poco por un conjunto que, sin rozar la perfección, se sintió de lo más superior. Clyburn y Punter, en la segunda parte, se exprimieron para que el desastre no se hiciera mayúsculo, pero la escasa intensidad defensiva y un deslavazado ataque convirtieron al Barça en una presa de lo más apetitosa para James , Okobo y Strazel . Ahora, les toca rezar a los catalanes, pues el Dubái amenaza con arrebatarles la décima plaza, la última que da acceso a la repesca de los playoffs, cuando solo falta una jornada para el fin de la temporada regular. Con razón Pascual advirtió que, si no cambiaban las cosas, no podía asegurar su permanencia en el banquillo el curso que viene pese a que firmó en noviembre. Ilustres fichajes aparecen en el horizonte veraniego pero lo cierto es que, a día de hoy, el Barça es un equipo hecho añicos. El alto quinteto inicial de Pascual, un escolta, tres ala pívots y un cinco, sentó de maravilla a los azulgranas, que desembarcaron en el Principado con un potente parcial de 0-8 gracias al acierto en el tiro exterior. Carburaba el Barça, tenaz Shengelia, sin altibajos su ritmo pese a que el Mónaco, tan amplia su calidad como su crisis institucional, se desperezaba poco a poco a base de triples. Ante la marejada, era Clyburn el más valeroso, sin temor a retener el balón, letal asesino desde la larga distancia. Así, las acciones del estadounidense fueron suficientes para que los visitantes apuntalasen su ventaja. A falta de poco más de un minuto para el final del primer cuarto, el débil estado emocional del Barça recibió un importante refuerzo. Tras 13 meses en la enfermería, maltrecho su ligamento cruzado y menisco, Juan Núñez volvió a vestirse de corto. Se le vio falto de confianza y ritmo, como es lógico, pero su calidad volvió al ruedo cuando el madrileño firmó una bella asistencia para que Willy anotase bajo el aro sin oposición. Bajo la tutela del base, los catalanes mantuvieron a flote su digno baloncesto, aunque Okobo y su maléfica zurda comenzaron a acercar a los locales en el marcador. Cuando más crítica era la situación emergieron Clyburn y Punter para, a base de aciertos improbables, hacer recobrar la confianza a los suyos. Shengelia también se ganó el sueldo bajo el aro, parecía que el Barça despegaba, pero Strazel y Theis se lo denegaron a base de pura insistencia y mantuvieron la igualdad hasta el descanso. Tras el paso por los vestuarios, el Barça continuó con su baja productividad en ataque, demasiado dependiente de las florituras de Clyburn y Punter. Mientras, en el otro extremo de la pista, sufría para proteger su aro, punzantes los aciertos de James , que parecía decidido a invisibilizar su floja primera parte. Un nuevo parcial del Mónaco dejó a los azulgranas siete abajo, la máxima de la tarde. Estaban tocados y cerca de ser hundidos cuando se adentraron en el último acto. Aunque la imagen era decepcionante, emocionaba ver cómo Punter, ejército de un hombre, se vaciaba posesión tras posesión para evitar una nueva catástrofe de los suyos. Sin embargo, no hubo continuidad en sus acciones mientras que el Mónaco, bajo mínimos, los aplastó sin piedad.