Crítica de "Espejos nº3": reflejos desde el otro lado ★★★★
El más hitchcockiano de los cineastas alemanes cita “Rebeca” como una de las inspiraciones de “Espejos nº3”. “Vertigo” podría ser otra, para lo que parece una película sobre pasiones necrófilas en el seno de una familia rota por el duelo. Tomando su título de una pieza musical de Ravel, acaso el filme trata sobre la fe en las segundas oportunidades, como si reencarnarse en un muerto -emprender el órfico viaje de vuelta hacia el mundo de lo real-, dormir en su cama, comer su plato preferido, interpretar su papel para convertirse casi (y el “casi” es importante) en su réplica especular, ayuda a sanar heridas.
Las del fantasma y las de quien lo invoca: de ahí que la película, que se despliega calmada como un enigma que se derrite, entre un accidente de coche con víctimas y un regreso en coche hacia el punto de salida, sea tan etérea. Hay algo en ella -como lo había en “Ondine”, con el influjo abracadabrante de la mirada de una sirena; en “Transit”, con sus extraños anacronismos; o, sobre todo, en “El cielo rojo”, la mejor película de Petzold, con su incendio amenazante, casi asomándose desde una ficción que parecía ajena a la trama principal- que pertenece al dominio de lo inasible, de lo fantástico, como esa cortina mecida por el viento, que, al principio y al final, abren y cierran el proceso de reconstrucción de Laura (una siempre prodigiosa Paula Beer) y su provisional madre adoptiva.
Puede que la anécdota no dé para más de un mediometraje, pero para un cineasta tan sintético como Petzold el suspense no está en desvelar el ‘macguffin’, que el espectador puede intuir con antelación, sino en colgarse de la dinámica gestual de los personajes, en la supuesta repetición de sus rituales; en definitiva, de representar esa imagen proyectada que procede del pasado, de una construcción mental. ¿No nos estará hablando “Espejos nº3” de la propia naturaleza del cine?
Lo mejor:
Su atmósfera, entre seductora y enigmática, y la presencia, siempre magnética, de Paula Beer.
Lo peor:
Después de “El cielo rojo”, parece una película menor.