Isabel Allende, escritora: «Que me acusen de vender mucho me parece que es una tremenda subestimación a los lectores»
A sus casi 84 años, la escritora chilena Isabel Allende habla con la misma mezcla de humor, franqueza y convicción que ha caracterizado su obra durante más de cuatro décadas. En una rueda de prensa internacional con periodistas de distintos países, la autora reflexionó sobre la escritura, el amor, la lectura y la crítica literaria, mientras se prepara para un nuevo momento en la vida de su novela más emblemática, «La casa de los espíritus», que pronto llegará a la pantalla en formato de serie.
La conversación avanzó entre anécdotas, recuerdos y reflexiones sobre el oficio de escribir, pero también sobre el paso del tiempo y la forma en que las historias se transforman junto con quienes las cuentan.
Por estos días, la escritora se encuentra en plena promoción de «La palabra mágica. Una vida escrita», su más reciente libro y que tuvo este jueves 9 de abril su lanzamiento global en lengua española. En esta obra, Allende propone un recorrido íntimo por su relación con la escritura, explorando no solo los aspectos técnicos del oficio, sino también el proceso creativo como una experiencia emocional y profundamente personal, marcada por la memoria, la intuición y el paso del tiempo.
“El libro nació por una clase que hice para la BBC. Me entrevistaron para 21 clases sobre cómo contar historias y yo improvisaba, no tenía nada preparado”, relató la autora. “Después me quedé pensando que les había entregado todo mi material, toda mi experiencia. Pero entendí que hay una parte de la escritura que no es un manual: es la creatividad, es el proceso interno, emocional, instintivo. Esa parte no se puede enseñar, se tiene que cultivar”.
Isabel Allende recibiendo la Medalla Rectoral de la U. de Chile. Foto: UCHILE.
Así es como volvió a los inicios de su historia con el oficio. De hecho, cuando la autora comenzó a redactar su primera novela, en 1981, no tenía ninguna expectativa de publicación ni reconocimiento. El manuscrito circuló primero entre su círculo más cercano: su madre, su hija Paula y su pareja. Nadie más.
“No tenía ninguna ilusión de que alguien lo leyera”, dijo. “Cuando mi agente aceptó representarme, pensé que eso ya era todo a lo que podía aspirar”.
El éxito posterior —rápido y masivo en Europa— fue, según relató, una sorpresa que nadie anticipó. Esa experiencia marcó su relación con la escritura: una práctica que no depende del reconocimiento ni del mercado, sino de una necesidad interior que se sostiene en el tiempo. “Escribo por la necesidad imperiosa de contar. Nada más”, resumió, insistiendo en que la escritura no es una meta planificada, sino un impulso vital que se cultiva con disciplina.
También reflexionó sobre el misterio de las primeras frases, esas líneas iniciales que abren una historia y que, muchas veces, se vuelven memorables. Recordó así la apertura de «La casa de los espíritus», una frase que ha sido citada innumerables veces y que, sin embargo, asegura no haber buscado deliberadamente. “Barrabás llegó a la familia por vía marítima”, dijo, repitiendo el inicio de la novela con la naturalidad de quien evoca un recuerdo familiar.
La escritora chilena Isabel Allende. Foto: Lori Barra.
Lo anterior, confidenciando que no siempre sabe de dónde surgen esas ideas. “Lo único que sé es que Barrabás era el perro que tenía mi abuelo. ¿De dónde salió lo otro? Me ló dictó un ángel”, comentó con humor. Pero enseguida matizó la imagen romántica de la inspiración y explicó que, en la práctica, la primera frase puede aparecer mucho después de haber comenzado a escribir.
La lectura, explicó, es el alimento permanente de su trabajo creativo. Creció en una casa donde no había radio ni televisión, y donde los libros ocupaban el lugar central en la vida cotidiana. Desde niña leyó de manera desordenada, saltando entre autores y géneros, desde los clásicos rusos hasta novelas de aventuras. Esa experiencia temprana definió su relación con la literatura y su forma de entender el mundo.
A lo largo de la conversación también abordó la manera en que los lectores cambian con el tiempo. Algunos libros que resultan fascinantes en una etapa de la vida pueden volverse difíciles o aburridos en otra. Incluso mencionó con franqueza una obra que suele considerarse un clásico indiscutido: la novela «Moby-Dick». Y aunque reconoció su valor literario, admitió que nunca logró conectar con la historia. “Es un libro muy bien escrito y se considera una de las grandes novelas, pero no me interesan las ballenas”, dijo entre risas. “Me interesa salvarlas, no matarlas”.
Portada del libro “La palabra mágica. Una vida escrita”, el más reciente libro de Isabel Allende.
La distancia, la crítica y el paso del tiempo
El diálogo también giró hacia la relación entre literatura y realidad. Para Allende, transformar los hechos en narrativa exige tiempo y perspectiva. No se trata solo de registrar lo que ocurre, sino de comprenderlo emocionalmente. Así, recordó que cuando escribió La casa de los espíritus lo hizo varios años después del golpe militar en Chile y de su propio exilio. Esa distancia le permitió elaborar la experiencia y observarla con una mirada más amplia.
“No se puede escribir desde el hoyo del huracán”, explicó. Según su experiencia, la urgencia del presente puede dificultar la construcción de una visión narrativa que dé sentido a los acontecimientos. Por eso considera que los grandes procesos históricos necesitan madurar antes de convertirse en ficción. En cambio, sí es posible escribir sobre historias individuales, personas concretas o episodios específicos que condensan una realidad más amplia.
En ese mismo tono reflexivo es que abordó su relación con la crítica literaria. Dijo que presta poca atención a las reseñas porque no puede controlar lo que otros opinan sobre su trabajo. Ni los elogios ni los cuestionamientos, aseguró, determinan su manera de escribir. Sin embargo, sostuvo que las escritoras han enfrentado históricamente un trato más duro que sus colegas hombres.
Para ilustrarlo, mencionó la novela «El amor en los tiempos del cólera«, del autor colombiano Gabriel García Márquez. «A una mujer la habrían tildado de sentimental. Le habrían dicho ‘ah, ese es un libro sentimental de mujercita’. Pero si lo escribe un hombre nadie piensa eso», clarificó Allende.
La escritora chilena Isabel Allende. Foto: Lori Barra.
«Cuando una mujer escribe una novela histórica que está absolutamente investigada a fondo, que está hecha con cuidado, tiene que competir con otras novelas históricas muy inferiores, pero que están escritas por hombres», agregó la autora. Esa diferencia, afirmó, revela un sesgo persistente en el mundo literario.
Algo similar a las críticas que recaen sobre las autoras que conquistan el título de best-seller«. «Respecto de que te acusen de vender mucho, a mí me parece que es una tremenda subestimación de los lectores. Es como decir que si esta gente lo quiere leer, es porque no sirve para nada. Es medio ofensivo, ¿no les parece?», explicó.
La conversación también se detuvo en la adaptación televisiva de «La casa de los espíritus», que se presentará como una serie de ocho episodios. La autora recordó la versión cinematográfica estrenada en 1995, una producción internacional que buscaba atraer al público global y que, por esa razón, se filmó en inglés y con un elenco mayoritariamente europeo y estadounidense. Aunque la consideró una buena película, explicó que no reflejaba completamente el ambiente cultural de la novela.
La nueva producción, en cambio, fue concebida desde una perspectiva latinoamericana. El formato seriado permite desarrollar los personajes con mayor profundidad y contar la historia con calma, respetando el ritmo narrativo del libro. Allende expresó su deseo de que esta adaptación logre conectar con nuevas generaciones de lectores y espectadores, especialmente jóvenes que tal vez no conocen su obra.
«La película se hizo en 1995 y, en aquella época, la gente no leía subtítulos. Tenía que ser en inglés para que fuera comercial. Para que tuviera éxito internacional tenía que tener estrellas de Hollywood, gente que el público reconociera. Era una producción que se filmó en Europa entera, donde ningún actor era latino, fuera de Antonio Banderas. Y, entonces, no tenía el sabor del latinoamericano del libro, pero era una buena película», recapituló sobre esa primera experiencia audiovisual de su gran obra.
La escritora chilena Isabel Allende. Foto: Alejandro Meter.
Sobre a la serie, afirmó que «esto es muy diferente porque son ocho episodios. Te permite contar la historia con calma y, además, está hecha de una forma absolutamente latinoamericana, chilena, francamente. Tengo una ilusión tremenda de que se entretenga y de que le guste a la gente y, si es posible, que atraiga a los jóvenes. No sé si es una historia que puede atraerlos, pero espero que sí», comentó.
Hacia el final, la conversación adquirió un tono más íntimo. Al reflexionar sobre su propia trayectoria, la autora evitó hacer balances grandilocuentes y prefirió hablar de lo que considera verdaderamente esencial en la vida. Dijo que no suele analizarse a sí misma ni detenerse a evaluar su carrera, porque su atención está puesta en el presente y en las historias que aún quedan por contar.
Sin embargo, reconoció que ha llegado a una etapa marcada por el agradecimiento. “Lo más importante que me ha pasado en la vida es el amor que he tenido”, afirmó. Y no solo el recibido, sino al entregado a lo largo de los años.
«Uno nunca olvida el amor que da. Se olvida el amor que se recibe mucho más rápido. Y estoy en una etapa de mucho agradecimiento. Voy a cumplir 84 años y tengo un hombre que me adora, que cree que soy preciosa e inteligente y todo lo demás. Tengo un hijo maravilloso, tengo perros. ¿Qué más?», expresó ante la prensa.
La entrada Isabel Allende, escritora: «Que me acusen de vender mucho me parece que es una tremenda subestimación a los lectores» se publicó primero en Diario y Radio Universidad Chile.