Zero Motorcycles inició su pionera andadura hace exactamente dos décadas centrándose en modelos eléctricos de alta gama para carretera, campo o de «todo uso», logrando en este tiempo convertirse en la marca de referencia a nivel mundial de este segmento. Ahora, presenta su primer escúter enfocado a la ciudad, con prestaciones equivalentes a un 125 cc, que recoge esa dilatada experiencia en el desarrollo de tecnología, baterías y motores eléctricos, y la pone al servicio en esta ocasión de un vehículo de distancias cortas, diseñado para ser práctico y cómodo en el día a día. Aprovechando los focos del pasado salón de Milán, Zero desveló el LS1, su «opera prima» en la categoría de vehículos eminentemente urbanos, dirigido al mercado europeo y al que se accede con el carnet A1 o el B más tres años de experiencia. Hemos tenido la oportunidad de contar con una unidad de este modelo para comprobar sus cualidades y descubrir, usándolo durante una semana por las calles del centro de la ciudad de Barcelona, hasta qué punto este pequeño eléctrico es práctico y servicial en el uso diario. A primera vista, enseguida destaca por su diseño elegante y moderno fruto de la colaboración con el estudio Huge Design de San Francisco, con una carrocería de superficies lisas y aspecto minimalista, que se suma a una buena calidad de acabados y materiales de fabricación y le otorgan un estatus premium. En sus 20 años de trayectoria, Zero siempre se ha posicionado como una marca de gama alta y aunque la empresa ha tomado recientemente importantes decisiones estratégicas en busca de incrementar su competitividad, como el traslado en 2025 de las funciones globales clave desde Scotts Valley (California, EE. UU.) a su sede europea en los Países Bajos, o la fabricación de todos sus modelos en Filipinas, Zero siempre ha sido sinónimo de productos cualitativos. En el caso del LS1 mantiene esa estrategia, persiguiendo los mismos estándares de calidad de diseño, concepto y tecnología, aunque en esta ocasión Zero se ha buscado por primera vez un socio chino (Zongshen) que le aportara la capacidad industrial necesaria para moldear un escúter que también pudiera ser competitivo en precio, sin socavar el feeling cualitativo al que nos tiene acostumbrados la firma de origen norteamericano. Compacto pero espacioso Es un escúter compacto de reducidas dimensiones, accesible y fácil de manejar en parado para todo tipo de usuarios. Su tamaño y sus ruedas bajas (14 pulgadas delante, 13 detrás) lo convierten en todo un «ratonero» ágil y escurridizo para colarse con facilidad por los pequeños espacios del tráfico urbano, pero esto no implica que no sea espacioso y, sorprendentemente, ofrece un habitáculo amplio y confortable incluso para los conductores de más estatura. La plataforma plana tiene mucha culpa en este sentido. Es una de las soluciones más valoradas por los usuarios urbanos pues genera mucho espacio para las piernas, facilita el acceso al vehículo y además permite transportar bolsas o mochilas durante el viaje con facilidad. Para el pasajero, las dimensiones del asiento son correctas y dispone de estriberas plegables y amplias asas para agarrarse. En términos prácticos, el LS1 es probablemente el escúter eléctrico más parecido a uno de combustión de similares características que se puede encontrar en el mercado, sobre todo si hablamos de almacenaje. Y es que los ingenieros de Zero han optado por ubicar las baterías en los «bajos fondos» del vehículo y han logrado liberar toda zona central de la moto, creando un hueco bajo el asiento en el que se puede guardar un casco jet talla XL (depende del modelo), algo poco habitual en su segmento. También encontramos una pequeña guantera abierta bajo el manillar para depositar objetos menudos, y que dispone de una toma USB para recargar el móvil en marcha. Doble modalidad de recarga En cuanto a la alimentación del LS1, ésta recae sobre dos baterías de ion-litio de 1,86 kWh cada una. Como decíamos, están alojadas bajo la plataforma plana y son fácilmente extraíbles: abrimos una tapa que encontramos bajo los pies (se abre mediante un tirador situado en el hueco bajo el asiento), y las podemos extraer después de desenchufarlas, para llevarlas a casa o a donde tengamos pensado recargarlas. Disponen de un asa para facilitar el transporte y pesa cada una 6 kg, que vendría a ser como un pack de cartones de leche. Es decir, no son excesivamente pesadas. Con el cargador estándar de 800 W que el vehículo trae de serie y que se enchufa directamente a una toma de corriente doméstica, las baterías se pueden recargar de 0 % a 90 % en aproximadamente 4,5 horas, o del 20 al 80 % en tan solo 3 horas. Opcionalmente, el usuario puede comprar un cargador rápido de mayor potencia (1.500 W), que reduce significativamente los tiempos hasta las 2,6 horas para pasar del 0% al 90%, y del 20 al 80 % en solo 1 hora y 45 minutos. Ésta es una manera de recargar las baterías, sacarlas del vehículo y llevarlas hasta un enchufe. La otra forma de recarga, si el usuario dispone de una toma de corriente en su aparcamiento o acerca el LS1 a algún punto de recarga público, es enchufar directamente la moto sin extraer las baterías. Autonomía para una semana La autonomía de esas baterías puede alcanzar un máximo de 112 km siempre que se lleve a cabo una conducción moderada en ciudad, o 110 km en un uso combinado ciudad/autopista a una velocidad media de 89 km/h. En nuestro test, en el que circulamos principalmente por calles de la ciudad condal y algunas vías interurbanas, y aplicando un estilo de conducción «sin miramientos» y exprimiendo las prestaciones del LS1 tal y como haríamos con normalidad en un escúter de gasolina, pudimos realizar algo más de 90 km. Es una cifra que está ligeramente por encima de algunos modelos de la competencia, y que permite afrontar varias jornadas sin necesidad de reabastecer las baterías. Se estima que un motorista urbano ronda los 10 km diarios de trayecto, así que el LS1 fácilmente permite estirar su autonomía durante una semana. Para quienes lo consideren insuficiente, la marca ha instalado en el hueco bajo el asiento un enchufe que permite añadir una tercera batería opcional para mejorar estas cifras: hasta los 173 km según la marca; hasta los 130 km en conducción briosa. Equipamiento y tecnología Tecnológicamente, el nuevo Zero LS1 llega bien equipado, aunque sin alardes. Destaca su pantalla TFT a color de 5 pulgadas que muestra bastante información, como la velocidad, la autonomía y el estado de la batería, junto con los niveles de par y regeneración. La navegación por los menús no se puede definir como intuitiva y requiere cierto tiempo para entenderla. Las piñas son muy completas y están retroiluminadas, y las manetas son regulables. También cuenta con llave de proximidad keyless (que enciende el vehículo sin necesidad de sacarla del bolsillo), iluminación full led y gancho portabultos. La pata lateral de estacionamiento actúa de freno y no deja encender la moto si está desplegada. También cuenta con caballete central cuya colocación es sencilla gracias a la ligereza del conjunto. En cuestión de seguridad, incorpora ABS de serie y Control de Tracción (TCS) desconectable, además de marcha atrás y control de velocidad crucero. También cuenta con un sistema antirrobo integrado de serie: aproximadamente diez segundos después de apagarse, el LS1 se bloquea automáticamente para ofrecer mayor seguridad, y cuando el llavero está fuera de alcance, el vehículo se inmoviliza de inmediato. Cualquier intento de moverlo activa breves impulsos de par del motor que bloquean la rueda trasera durante unos cinco segundos cada vez. Este proceso se repite cada tres metros de movimiento para disuadir los intentos de robo ocasional. Motor y parte ciclo El LS1 cuenta con un motor eléctrico de 8,4 kW de potencia máxima (11,4 CV) y un par motor a la rueda de 51 Nm, con transmisión directa sin embrague y desarrollo final por correa reforzada con carbono, sin casi mantenimiento, que ofrece un funcionamiento muy silencioso y fluido. Las prestaciones que ofrece son similares a las de un 125 cc de gasolina, aunque con la típica entrega completamente lineal de los motores eléctricos: es un tacto de gas inmediato y directo, que no va creciendo, sino que ofrece todo lo que tiene desde el primer momento. Alcanza una velocidad máxima homologada de 99 km/h, con una velocidad punta sostenida de 85 km/h, unas cifras que lo enmarcan perfectamente en tramos de ciudad y que permiten que se enfrente también a alguna salida por el extrarradio. Ofrece tres modos de potencia que ofrece un comportamiento claramente diferenciado y que se seleccionan con facilidad desde un botón en la piña: el ECO es el más ahorrador y el más relajado, ideal para alargar la autonomía al máximo, y ofrece un tacto de gas suave y progresivo, ofreciendo una velocidad máxima de 85 km/h; el Standard ofrece una mayor respuesta y es el más equilibrado para el uso en ciudad, con arrancadas contundentes pero suaves al mismo tiempo, y con una velocidad máxima de 95 km/h; y el Sport es el más impulsivo, algo impetuoso en las salidas desde parado, y por supuesto ofrece potentes aceleraciones y una velocidad máxima tope en el vehículo de 100 km/h. La parte ciclo es sencilla pero dimensionada a las pretensiones de este escúter urbano, con una horquilla convencional de 109 mm de recorrido y un doble amortiguador trasero de 104 mm de recorrido y regulable en precarga. Los frenos son de disco, con pinzas flotantes de doble pistón delante, y los neumáticos de serie son unos CST Urban Travel 110/80-14 delante y 130/60-13 detrás. Accesible y estable El LS1 es apto para todo tipo de usuarios, gracias a su tamaño compacto, baja altura del asiento (780 mm) y peso contenido de 134 kg, que le otorgan una personalidad totalmente urbana. Uno de los aspectos que más me llamó la atención en marcha, es que se siente ligero como es habitual en este segmento, pero al mismo tiempo bastante estable y con el centro de gravedad bajo. Al llevar las dos baterías en la base del vehículo, que cargan peso en esa zona baja, dinámicamente se siente muy aplomado, y no transmite la típica sensación de tren delantero «flotante» tan habitual en escúteres de rueda pequeña. A pesar de mi 1,87 de estatura, me sentí bien acogido a bordo, sin problemas de espacio para mis piernas y con total libertad de movimientos en el manillar. La postura es cómoda y, aunque el asiento tiene una posición algo descendente hacia delante y tienes que ir corrigiendo la posición -sobre todo tras las frenadas-, tiene buen acolchado y textura. La plataforma también está algo elevada, lo que sube las rodillas, pero no genera incomodidad. Ofrece una buena altura libre al suelo y esto facilita que al subir o bajar bordillos, algo tan habitual en ciudad, no se arriesgue a impactar con los bajos de la moto. En líneas generales, el LS1 es un escúter muy reactivo a las órdenes del manillar, con rápidos cambios de dirección, fácil de maniobrar en la ciudad y con una parte ciclo sencilla pero que trabaja con eficacia, sobre todo a nivel de suspensiones, que ofrecen un tarado firme. El apartado de los frenos es algo mejorable, pues no me ofrecieron mucho mordiente usando sólo el delantero, y tuvo que actuar sobre las dos manetas para conseguir la frenada necesaria. Esta Zero se desenvuelve con mucha soltura y agilidad en el tráfico de la ciudad, algo que cabía esperarse de un escúter compacto y ligero capaz de girar mucho y de filtrarse sin problemas entre coches, pero al mismo tiempo ofrece un buen confort, estabilidad y firmeza, algo menos habitual en su segmento. El Zero LS1 ya está disponible en España en color Dark Silver y White Pearl a un precio de 5.275 euros, Plan Auto 2030 no incluido, y con tres años de garantía. Además, la propia marca ofrece una completa gama de accesorios donde no falta la pantalla derivabrisas, la parrilla portabultos y el baúl, además del cargador rápido y la tercera batería extra para multiplicar la practicidad de su primer escúter.