Un taxista burgalés fue la primera víctima civil asesinada por ETA
ETA ya había asesinado a dos miembros de las Fuerzas de Seguridad, al guardia civil Pardines y al policía Manzanas y faltaba un civil para completar el comienzo de su siniestra andadura hasta las 855 víctimas mortales. El autor del crimen, que logró huir a México y fue descubierto tras investigaciones periodísticas, se benefició de la Amnistía de 1977. ETA nunca agradeció la medida y a los pocos meses de promulgarse la ley continuaba con sus crímenes.
Fue el 9 de abril de 1969. Arrigorriaga (Vizcaya). Cuatro balas de la marca belga FN Herstal hirieron mortalmente al taxista Fermín Monasterio Pérez. Una le alcanzó el corazón,otra el tórax, otra la ingle y la última la mano.
Nacido en Burgos en 1931, la víctima dejaba esposa y tres hijas de 13, 10 y 5 años. Fermín Monasterio llevaba cinco años trabajando en Bilbao como taxista, y su desgracia aquel día fue hacer la ronda por el casco viejo
de la capital vizcaína. Cuatro miembros de ETA, Mario Onaindia, Txutxo Abrisketa, Víctor Arana Bilbao y Miguel Echevarría Iztueta, decidieron regresar de Cantabria, donde habían permanecido una semana escondidos, e instalarse en un piso que tenían en la calleArtekale de Bilbao. El piso, en la tercera planta, había sido descubierto por la Policía y en su interior se encontraban varios agentes esperándoles.
Onaindia, Abrisketa y Arana fueron apresados apenas penetraron en la vivienda, pero Echevarría, alias "Makagüen", salió huyendo de la casa a pesar de ser alcanzado por dos disparos. Encontró con un taxi libre. El vehículo, matrícula BI-125.984, conducido por Fermín Monasterio, se detuvo ante la indicación del miembro de ETA, que pidió al taxista que lo llevara por la carretera de Basauri hacia Burgos. Durante el trayecto, el conductor advirtió que su pasajero estaba herido y rechazó continuar el viaje si no le aclaraba el origen de las heridas.
"Echevarría le sacó la pistola y le amenazó con matarle si no le llevaba a la dirección donde le indicaba o al menos le dejaba el taxi. Pero el taxista se resistió y le descerrajó dos tiros", relató Mario Onaindia (El precio de la libertad. Memorias 1948-1977, Espasa Calpe, 2001).
En realidad, fueron cuatro los tiros que dejaron a Fermín Monasterio mortalmente herido. El miembro de ETA sacó al conductor del vehículo y lo arrojó al suelo. Después se puso él mismo al volante y se dio a la
fuga. Otro taxista encontró el cuerpo agonizante de su compañero cerca de Arrigorriaga y lo llevó al hospital de Basurto, donde falleció.
Los taxistas de Vizcaya dedicaron parte de la recaudación del 12 de abril a ayudar a la familia de su compañero, que recibió además diversas donaciones públicas y privadas.
El miembro de ETA autor de la muerte de Fermín Monasterio llegó con el taxi robado hasta la localidad de Orozco, donde fue atendido por un vecino que le curó de sus heridas aplicando los procedimientos aprendidos durante su servicio militar en la Legión. Echevarría Iztueta logró huir a Francia, a pesar de la intensidad de las pesquisas policiales, que produjeron la detención de casi un centenar de personas. Casi treinta años después del crimen, el 2 de abril de 1998, el miembro de ETA fue detenido en la localidad mexicana de San Luis Potosí y
entregado a las autoridades españolas. La Audiencia Nacional le condenó a 8 años de cárcel por sus implicaciones en las actividades de fabricación de explosivos de la banda terrorista. Los hechos anteriores a 1977 habían sido amnistiados.