Adif cambió 36 metros de raíles en Adamuz después del accidente porque dudó de su procedencia
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) cambió un tramo de vía de 36 metros en Adamúz después del accidente del pasado 18 de enero porque la empresa fabricante dijo que no podía asegurar su "trazabilidad", es decir, la prodcedencia y la calidad de los materiales. Así se desprende de una cadena de correos aportada al Juzgadi de Instrucción número 2 de Montoro (Córdoba) que lleva la investigación.
Tras el suceso, la polémica ha rodeado al ente público por haber retirado trozos de vía sin pedir permiso a la jueza. Ante los reproches de la instructora, ADIF explica que se hizo porque Arcelor Mittal, el fabricante, no tenía registros de ese trozo de raíl, por lo que, según sus protocolos, recomendó sustituirlo. La conversación electrónica tuvo lugar entre el 23 de febrero y 24 de febrero, un mes después del descarrilamiento del Iryo en el municipio andaluz.
La sustitución de la vía se produjo finalmente en la noche del 3 al 4 de marzo. La jueza también pidió explicaciones sobre el cambio en otros 42 metros de carril en un punto cercano. Adif justifica la sustitución en la necesidad de "homogeneizar las características mecánicas" de la vía.
Según el último informe de la Guardia Civil, publicado por este periódico, los investigadores han constatado que no había inspectores de soldaduras durante la realización de las mismas en el tramo de la línea de alta velocidad en Adamuz, que acabó con la vida de 46 personas. Según el documento, los inspectores de las soldaduras "no se encontraban presentes durante su ejecución".
Además, de acuerdo siempre al criterio de los agentes, la investigación también pone el foco en la cualificación del personal encargado de tales inspecciones. Según la normativa del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), los equipos de auscultación de soldaduras, es decir, aquellos que examinan o inspeccionar en profundidad la infraestructura ferroviaria para detectar fallos o "anomalías", deben estar formados por, al menos, dos técnicos especializados en ultrasonidos, conforme a la normativa que exige la Unión Europea (UE), y que, al menos, tengan un mínimo de dos años de experiencia en el análisis de material ferroviario.
Sin embargo, la Guardia Civil asegura que, tras revisar la documentación correspondiente a la inspección realizada en junio de 2025, aunque uno de los técnicos presenta un certificado formalmente correcto, en el caso del segundo existen "dudas relativas" sobre su capacitación.
Y, añade que, en ambos casos, ninguna de las certificaciones aportadas por los inspectores tiene más de "dos años" desde que se expidieron los correspondientes certificados, "hasta que se llevó a cabo la auscultación en la soldadura". Así, explican que continúan investigando para esclarecer si esa experiencia requerida se completa con labores en análisis de material de vía.