Sebastián Castella rompe su silencio: "Me dolió mucho quedarme fuera de Sevilla"
La Fundación Cajasol ha vuelto a ser el escenario de una de sus citas más profundas con la 76ª edición de sus tradicionales "Mano a mano". Bajo la moderación de José Enrique Moreno, el torero Sebastián Castella y el filósofo y matemático Víctor Gómez Pin se sumergieron en un diálogo que trascendió lo taurino para adentrarse en la metafísica. Ante un auditorio lleno, Gómez Pin definió la tauromaquia como un "enfrentamiento definitivo con la muerte", mientras Castella subrayó que el arte del toreo reside en buscar la perfección en un momento efímero, encontrando una comunión casi mística con un animal al que, paradójicamente, se ama profundamente.
El encuentro permitió a Castella revelar su faceta más íntima y espiritual, describiendo el "inmenso vacío" que se siente frente al toro, donde el verbo no sirve y solo mandan el corazón y el alma. El diestro confesó incluso un episodio de insumisión profesional al negarse a matar a un toro por la conexión humana que sintió en su mirada, aceptando la sanción económica a cambio de ser fiel a sus sentimientos. Por su parte, Gómez Pin, firme defensor del toreo en el parlamento catalán, recurrió a Aristóteles para definir la "hombría" como la capacidad de enfrentarse con entereza a lo inevitable, situando al torero como un ser que sabe dónde reside lo esencial.
La charla también abordó la desnaturalización de la sociedad actual. Gómez Pin ironizó sobre cómo se ha convertido a los animales domésticos en "parodias de niños", mientras que el toro bravo se mantiene como el único animal que no puede ser domesticado. En el plano político, ambos coincidieron en que el arte debe estar por encima de ideologías; el filósofo reivindicó que la tauromaquia puede satisfacer por igual a personas de polos opuestos, rechazando cualquier intento de instrumentalización o etiqueta conservadora.
Uno de los momentos más emotivos fue el recuerdo compartido de Antonio Ordóñez, figura clave en las trayectorias de ambos protagonistas. Castella evocó con gratitud cómo el "maestro de Ronda" le dio sus primeras oportunidades siendo casi un niño, mientras que Gómez Pin recordó anécdotas en el campo bravo junto al mítico diestro. Esta conexión con la historia viva del toreo sirvió para ilustrar esa "grandeza y sabiduría" que, según los ponentes, se transmite de generación en generación a través del contacto directo con los maestros.
Sin embargo, el punto de mayor sinceridad llegó cuando Castella abordó su ausencia en la Feria de Abril de Sevilla 2026. El torero galo confesó haber sufrido una profunda tristeza —"como una depresión"— al verse fuera de los carteles de una plaza donde recientemente logró salir por la Puerta del Príncipe. Explicó que durante dos semanas no quiso salir de su habitación, refugiándose en la pintura como terapia para canalizar su frustración. Este proceso creativo ha dado lugar a una exposición pictórica propia que se presentará en el Hotel Colón durante los días de farolillos.
La velada concluyó con la presentación de un ambicioso libro sobre la trayectoria de Castella, patrocinado por la propia Fundación Cajasol. La obra, coordinada por Olga Holguín, cuenta con casi 400 páginas y recoge artículos de intelectuales, periodistas y toreros, ofreciendo un testimonio gráfico y literario de la carrera del diestro francés. Con este broche, el "Mano a mano" demostró que, frente a las prisas del mundo moderno, el pensamiento y la reflexión siguen encontrando en el ruedo y en la palabra su espacio más sagrado.