Los dos antecedentes idénticos en Champions a la acción de posible penalti entre Pubill y Musso
El Camp Nou volvió a vivir una noche amarga en Europa. Como se repite cada año desde 2016 cada vez que llegan las eliminatorias, los errores marcan al Barça. Una falta de Cubarsí acabó con el plan de Flick y la genialidad inmediatamente posterior de Julián Alvarez complicó una eliminatoria que Sorloth acabó poniendo todavía más cuesta arriba. El conjunto culé lo intentó de la mano de Lamine, pero fue insuficiente para complicar a Musso.
Ahora tendrá que buscar la complicada tarea de remontar dos goles de diferencia en el Metropolitano si no quiere caer eliminado en cuartos de final y tener que esperar otro año más para pelear por la sexta Champions League. La roja directa a Cubarsí no fue la única polémica del partido. Todos los focos se fueron al área rojiblanco cuando Musso pasó el balón a Pubill y este la cogió con la mano. El Barça pidió penalti al entender que el balón ya estaba en juego, pero Kovács, el árbitro del partido, entendió que todavía no lo estaba y que Musso se la cedió a Pubill para que sacara.
Una polémica con dos antecedentes
Esta acción hizo explotar a Flick: "Lo que sí ha sido claro es lo del toque con la mano cuando había sacado el portero del Atlético dentro del área. ¿Para qué tenemos el VAR? Debería haber sido penalti y segunda amarilla". Esta acción viene recogida en la norma número 12 de las Reglas de Juego de la IFAB (International Football Association Board), pero deja claramente la puerta abierta a la interpretación del colegiado, que lo tuvo claro en el caso del partido en el Camp Nou: el balón no estaba en juego. El VAR tampoco intervino y el juego siguió ante la indignación culé.
Parece una jugada surrealista, de benjamines, pero tiene dos antecedentes muy cercanos en la propia Champions League. Las dos jugadas previas muestran que es una jugada totalmente interpretativa en la que el colegiado aplica la norma según su criterio. Incluso los árbitros españoles tuvieron debate durante el partido. Mientras que Iturralde en Carrusel lo calificó como "un escándalo", Alfonso Pérez Burrull en el programa 'Marcador' estaba de acuerdo con la interpretación de Kovács.
Mateu Lahoz en Movistar se quedó a medio camino de ambos: "A nivel reglamentario, con el balón en movimiento, el defensor no interpreta bien la acción y la detiene con la mano dentro del área. Aunque reglamentariamente podría señalarse penalti, en estos niveles se suele considerar una acción natural, por lo que entiendo que no se haya pitado. Ha sido un desajuste entre ellos y, en ningún caso, la acción de Pubill habría supuesto una segunda amarilla".
Una de cal y una de arena
Ambas acciones sucedieron en 2024 y cada una acabó con una señalización diferente. Una se dio en el Arsenal - Bayern de abril del mencionado año con protagonismo español. Raya abrió hacia Gabriel, que, al igual que Pubill, la cogió con la mano. Rápidamente Kane y el resto de jugadores del conjunto alemán fueron a protestar al árbitro, que permitió que siguiera el juego como Kovács y no señaló penalti. Tuchel, entonces entrenador del Bayern, explicó que el colegiado le dijo que no lo había pitado porque "era un error de niños".
En noviembre de ese mismo año se volvió a repetir la acción en la propia Champions, pero esta vez con un final diferente. Todo ocurrió en un encuentro entre Aston Villa y Brujas cuando Emiliano Martínez abrió hacia Mings, que decidió cogerla con la mano y el colegiado no dudó en señalar penalti al momento, sin ayuda del VAR. Dos acciones similares a la de Pubill con final opuesto, lo que muestra que la interpretación del árbitro marca la norma y que no siempre se ha decidido de la misma forma en la misma competición.