El biometano vive un momento de apogeo. Reúne todos los elementos para movilizar inversiones millonarias a muy corto plazo, garantiza los procesos de economía circular en entornos agroganaderos y es imprescindible para descarbonizar la red gasista. Sin embargo, también afronta grandes desafíos (como la inestabilidad de los procesos de tramitación y la creciente contestación social) que frenan su desarrollo de manera inquietante. Las metas que se ha marcado Andalucía son ambiciosas pero factibles. Según la Hoja de Ruta del Biometano, la región espera contar en 2030 con entre 70 y 90 plantas operativas, que movilizarían una inversión de 1.000 millones de euros y producirían 550 millones de metros cúbicos anuales de biogás (en torno al 60% de biometano que se...
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