La renuncia de IAG, propietario de Iberia, a continuar en la puja por la aerolínea de bandera portuguesa TAP, deja en un brete las posibilidades del grupo de crecer de manera inorgánica mediante una fusión corporativa. Tras la también fallida adquisición de Air Europa , el mercado parece haberse agotado para el holding hispano-británico ante la falta de opciones atractivas que sean compatibles con su negocio. Las posibilidades son mínimas. En Europa, las pocas aerolíneas de cierto tamaño que podrían encajar en IAG han sido -o están siendo- adquiridas por sus competidores y la única alternativa está en compañías 'low cost', que no resultan tan atractivas ni por márgenes ni por flota, ante la ausencia de aeronaves de largo radio....
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