Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender contra el Atlético de Madrid. Un equipo duro, seco, rocoso, muy difícil para el Barça. Los anteriores duelos en la Champions entre ambos nunca cayeron del lado azulgrana. Flick salió eléctrico, como siempre, con la presión muy alta y eficaz, recuperando balones comprometidos para un rival que tuvo con Julián Álvarez su primera gran oportunidad, que una vez más resolvió Joan García muy bien colocado. Fantástica carrera del argentino pero sin fuerza para el remate. Musso había rechazado con anterioridad un mal disparo de Rashford que también venía de una muy buena jugada de Lamine Yamal . El Barça no tenía un escenario de superioridad absoluta pero atacaba con sentido y peligro, aunque sin acierto en los disparos lejanos que intentaba: el de Cancelo poco halagüeño, como el de Rashford; protagonista el inglés de la mayor parte de la producción ofensiva de su equipo. El Atlético llegaba menos, con más claridad, pero igualmente elegía mal para finalizar las jugadas. Más que malos remates eran malas decisiones, como la de Giuliano en el minuto 11. Partido alegre, valientes los dos equipos, buscando la portería contraria. Seriedad defensiva en ambos. El Barça, más cerca de su objetivo de marcar. El Atlético, más cerca de su objetivo de marcharse del Camp Nou sin daños que lamentar, y dejar lo importante para el Metropolitano. Lewandowski, inédito. Pubill sustituyó a Hancko, lesionado. Lamine tuvo muy cerca el que sin duda habría sido uno de los grandes goles de su vida, pero su fantástica, serpenteante jugada no tuvo el premio final que mereció. El Atlético se olvidaba de atacar y Rashford tampoco se acordaba de sus limitaciones en sus estériles carreras. Cubarsí fue justamente expulsado en el 41 con una falta indiscutible sobre Giuliano siendo el último hombre. Aunque no quería hacer la falta, y hábilmente la buscó el hijo del Cholo, no era la primera vez que le pasaba una cosa así a Pau. Julián Álvarez ejecutó el doble castigo chutando el golpe franco a la escuadra. Y es curioso, porque puede que el mismo golazo sirva para arruinar la temporada del Barcelona y también para darle a Laporta el argumento definitivo para ficharlo para el próximo curso. Buena primera parte del Barça, en general; e impecable el Atlético en la optimización de sus recursos. Tras el descanso, Fermín y Gavi entraron por Pedri y Lewandowski. El Barça salió a por el empate y casi lo consigue Rashford de falta, pero Musso y el larguero lo evitaron. El Atlético estaba como aturdido, desconcertado, y Simeone quiso reaccionar dando entrada a Sorloth y a Baena, los sacrificados fueron Lookman y Koke. La inferioridad numérica parecía cambiada de bando y los de Flick tenían las mejores ocasiones, pero eran incapaces de materializarlas. Poco a poco los cambios del Cholo tuvieron su efecto y el Atlético fue tomando posesión del segundo tiempo. El Barça hacía todo lo que podía para empatar pero la luz no acompañaba a su empeño. Todo lo contrario, el Atlético sin agobio, sin prisa, sin tomarse excesivas molestias en proteger su ventaja por la mínima, marcó el segundo, Sorloth, a la primera que tuvo. Otra vez el brillante aprovechamiento de los recursos de un equipo que cuando más perdido parece, recobra el pulso y te hunde. Araujo y Ferran entraron por Rashford y Koundé. El Barça continuó batallando pero se estrellaba una y otra vez contra la poca puntería o contra el portero Musso , que tuvo una gran noche y dio a su equipo media eliminatoria. El equipo de Simeone es uno de los rivales más incómodos para el Barcelona, que una y otra vez se ve impotente: y aunque insiste con la mejor voluntad, no consigue su objetivo. Hasta el último suspiro buscaron un mejor resultado los de Flick, pero la eliminatoria viajará a Madrid no imposible, porque imposible no hay nada con este Barça y con lo cagón que es el Cholo, pero sí muy difícil.