El reconocimiento desde 2009 de la capacidad de los gobiernos autonómicos de régimen común para modelar a su antojo el tramo del 50% del Impuesto sobre la Renta (IRPF) sobre el que tienen competencia y la voluntad de ejecutivos como el de la Comunidad de Madrid de exprimir al máximo ese poder para configurar su propio espacio fiscal diferenciado han ido abriendo poco a poco una brecha entre el nivel de tributación de los contribuyentes según el territorio en el que pagan sus impuestos, que en 2022 llegó a superar los 400 euros en el caso de rentas de 30.000 euros y los 1.000 euros anuales para rentas declaradas de 45.000, según las proyecciones que cada año publica el Registro...
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