Una de las noticias de los últimos días ha sido la decisión de las hermanas Pombo de poner a la venta su casa en Segovia. Sin duda, una noticia sorprendente si tenemos en cuenta que les encanta viajar a Adrados, el pueblo que consideran suyo desde hace más de diez años y en el que todas hicieron su primera inversión en vivienda después de que su trabajo en redes empezara a ser reconocido. Es, en realidad, el pueblo de Álvaro López Huerta, el marido de Lucía . Ellas comenzaron a ir allí cuando empezó la relación de la mayor de las tres y se enamoraron, tanto que decidieron hacer una inversión para tener allí una casa a la que ir. ABC tiene todos los datos de aquella compra y de la razón por la que ahora se deshacen de una casa que ha albergado grandes momentos familiares. La vivienda se ha puesto en venta por 360.000 euros, que es el valor que consideran para los 258 metros cuadrados que constan en su nota simple. La compraron a partes iguales el 16 de julio de 2018, en un momento en el que comenzaban a consolidar su presencia pública y su actividad profesional en redes sociales. Se trata de una vivienda unifamiliar independiente cuyo primer registro consta como «casa con corral», pero hay más datos posteriores. En la actualidad, sobre la parcela hay 163 metros cuadrados que corresponden a la parte construida, que consta de dos plantas distribuidas en salón, comedor y cocina (todo unido), más un aseo, y tres habitaciones con tres baños. Anejo a la vivienda hay lo que se denomina un «pabellón de invitados», que tiene otro dormitorio y un aseo. Además, con entrada desde el patio hay dos pequeñas edificaciones: una para la caldera y otra para el depósito de gasoil, y al otro lado del patio, un garaje-trastero. Todo ello, después de una intensa reforma. Y, aun así, se les ha quedado pequeña. En 2018, si eran como mucho ocho —incluyendo a sus padres y parejas—, hoy en día, si todos quieren pasar unos días juntos, son catorce, camino de quince cuando Lucía dé a luz. Lo cual explica perfectamente que hayan decidido ampliar el espacio para poder pasar tiempo juntos con comodidad y con cierta intimidad para cada uno. De ahí que ya lleven varios meses construyendo su nueva casa, algo que no es un secreto y que incluso forma parte de una de las escenas de la última parte de su documental. La vivienda en construcción se está haciendo bajo las directrices de Pablo, que es quien se está encargando de todo, y la idea es crear espacios amplios diferenciados para dar a cada familia la posibilidad de tener una zona de calma y, después, lugares de reunión comunes también con los suficientes metros como para tener a siete niños —y los que estén por llegar— corriendo y jugando. Es decir, puesto que su posición se lo permite, han creado un espacio a medida para que estar juntos no quiera decir estar revueltos y, por tanto, todo sea agradable, divertido y llevadero para todos. Algo que en muchas ocasiones no es fácil y que, incluso en las familias más unidas, como es su caso, pasa factura. Así lo explicaron ellos mismos en «Pombo», y es evidente que han tomado las medidas oportunas para que los roces de convivencia no hagan mella en la buena relación que todos mantienen y quieren seguir manteniendo. Y es que, pese a que Cantabria es uno de sus lugares favoritos y donde más tiempo pasan en periodos vacacionales, Lucía ha dejado claro de manera pública que para ella el pueblo también es importante y que quiere pasar allí días especiales, como, por ejemplo, alguna Navidad. Algo que sus hermanas no entendieron del todo al principio, pero que finalmente acabaron aceptando con la tregua de hacer turnos. Lo que deja claro que Adrados es y será un lugar donde crear recuerdos juntos. Con esta operación, las hermanas Pombo cierran una etapa que ha estado ligada a sus primeros años de reconocimiento público. La casa adquirida en 2018 ha formado parte de su vida cotidiana y también de su imagen en redes sociales. Allí fue donde María dio a conocer a todos sus amigos el sexo de su primer bebé, Martín, entre muchas otras cosas. Durante este tiempo, ha sido un punto de encuentro constante y un espacio donde han desarrollado parte de su vida personal. Y su venta solo forma parte de la idea de seguir creando recuerdos familiares, pero con un espacio más acorde a sus nuevas situaciones y, sobre todo, a los más pequeños de la casa.